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El jefe aliado en Afganistán pide más tropas a Obama

El general estadounidense McChrystal advierte de que sin refuerzos y otra estrategia "no será posible vencer a los talibanes". El comandante de la OTAN critica a Kabul y a la propia Alianza

ISABEL PIQUER

O Estados Unidos manda más tropas a Afganistán o perderá la guerra. El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas de la OTAN, ha pedido al Gobierno de Barack Obama en términos así de contundentes que refuerce urgentemente el contingente estadounidense.

"Si no tomamos la iniciativa y luchamos contra el avance de los insurgentes en un plazo corto (en los próximos 12 meses), ya no será posible vencerlos", afirma McChrystal en su informe al Pentágono. El documento, que fue publicado ayer por el The Washington Post y luego retomado por el resto de la prensa estadounidense, ilustra la creciente inquietud en la cúpula militar por que el Gobierno demócrata aplace hasta 2010 cualquier decisión sobre Afganistán.

El domingo, el presidente Barack Obama, en una de las múltiples entrevistas que dio en televisión, llegó a decir que no había recibido "una petición formal" para mandar más tropas, sólo una estimación, lo que es técnicamente cierto pero políticamente ambiguo. Esa misma noche, el Post colgaba en su página web una versión expurgada del informe de McChrystal.

La evaluación de 66 páginas llegó a la mesa del secretario de Defensa, Robert Gates, el pasado 30 de agosto, después de haber pasado por la jerarquía militar: el general David Petraeus, comandante de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, y el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto.

McChrystal, según filtraron en su día los medios estadounidenses, ha propuesto tres planes: el considerado más arriesgado con un refuerzo moderado de las tropas (15.000 soldados), una solución intermedia (25.000) y la calificada como más segura, con el envío masivo de 45.000 hombres que se sumarían a los 62.000 desplegados sobre el terreno.

"Este es un momento decisivo de la guerra. Los afganos están frustrados y cansados de ocho años de guerra". Aunque la situación es "muy grave", sigue McChystal, "podemos tener éxito. Hay que redefinir nuestra lucha y objetivos. Debemos encontrar una forma nueva de actuar".

McChrystal no deja títere con cabeza. Critica tanto al Gobierno afgano como a la estructura de mando de la OTAN, "mal organizada" para luchar contra los talibanes y "con poca experiencia en la cultura e idiomas locales". Y sigue. "La debilidad del Estado, las acciones perjudiciales de los intermediarios (léase tribus, aunque McChrystal no sea tan explícito), la corrupción generalizada, el abuso de poder por parte de varios responsables (locales) y los propios errores de la ISAF", dice el general, "han dado a los afganos pocos incentivos para respaldar a su Gobierno".

El jefe de las fuerzas de la OTAN también describe a unos talibanes cada vez mejor organizados y que usan las cárceles para reclutar a nuevos adeptos. Se calcula que 2.500 de los 14.5000 prisioneros hacinados en las prisiones afganas son militantes de Al Qaeda. "Estos detenidos están radicalizando a los no insurgentes", afirma el general en su informe.

El general propone que las fuerzas de la coalición cambien su modus operandi, "pasen mucho menos tiempo en vehículos blindados o tras los muros de sus bases", y se mezclen más con la población civil pues fracasarán "si no están dispuestas a compartir el riesgo en los mismos términos que el resto de la gente".

Una estimación que, sin duda, no comparte el presidente Barack Obama. El domingo, volvía a repetir que se tomaría su tiempo en reforzar las tropas. "Cada vez que mando a un soldado, soy responsable si no regresa a casa", dijo.

 

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