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El juicio contra los activistas saharauis acaba con actos violentos y dos periodistas agredidos

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Un juicio contra siete activistas en un tribunal en Casablanca derivó hoy en una auténtica batalla campal entre marroquíes y saharauis, en la que dos periodistas españoles fueron agredidos por parte del público, como pudo atestiguar EFE.

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Cuarenta minutos antes del inicio de la vista, a las 13.50 hora local y GMT, la sala del Tribunal de Primera Instancia de Ain Sbaa (Casablanca) se había llenado ya de ciudadanos y abogados pro marroquíes con banderas y retratos del rey Mohamed VI, que apenas dejaban sitio para los observadores, la prensa y los propios acusados.

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Entre gritos que reivindicaban la marroquinidad del Sahara Occidental, el público esperaba la llegada de los siete activistas, acusados de "atentar contra la seguridad interna del Estado" después de un viaje en octubre del año pasado a Argel y a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.

Con la llegada de tres de los activistas, presos en la prisión de Salé y que entraron haciendo el signo de la victoria y reclamando la "libertad del pueblo saharaui", se desencadenaron los altercados, en los que participaron también letrados marroquíes, algunos de los cuales llevaban banderas colgadas al cuello.

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El corresponsal de Televisión Española (TVE), Antonio Parreño, y el de la cadena de radio SER, Eduardo Marín, fueron agredidos por decenas de personas al intentar sacar fotografías, tal y como estaba haciendo el resto de asistentes a la vista oral, la primera después de que el juicio se aplazara ya una vez el pasado 15 de octubre.

"Marroquíes exaltados me dieron varios puñetazos y patadas y un grupo de agentes de paisano me protegió de la turba para sacarme del lugar, tras lo cual se me tomó declaración policial", dijo a Efe Parreño.

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Por su parte, el corresponsal de la SER, que en el incidente acabó con el labio partido, estuvo retenido durante una hora y media en otra de las dependencias del tribunal, donde los agentes, según su relato, le borraron las fotos, le registraron el ordenador y le tomaron declaración.

Mientras, algunos de los acusados, familiares y observadores internacionales -incluidos miembros del Consejo General de la Abogacía Española- fueron trasladados a una sala adjunta, y denunciaron que los agentes les impidieron salir "alegando razones de seguridad".

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"Nos han retenido ilegalmente", dijo a EFE el letrado Luis Mangrané, según el cual la policía requisó además seis o siete cámaras de los observadores para borrar cualquier foto de los incidentes.

El cónsul español en Casablanca, Carlos de Lojendio, acudió más tarde a Ain Sbaa para interesarse por la situación de Parreño y Marín y por la de los observadores, quienes tras conseguir salir de la sala, decidieron permanecer junto al grupo de saharauis.

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"(Los observadores) podrían venirse conmigo tranquilamente y han dicho que no porque quieren salir con los saharauis", declaró a EFE el cónsul español.

Los primeros saharauis comenzaron a salir hacia las 17.15 hora local y GMT, ante la presencia de grupos de pro marroquíes que les increparon y enseñaron carteles en los que se podía leer "Queremos Ceuta y Melilla".

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Esos mismos agitadores recriminaron a los observadores y periodistas españoles su "desconocimiento sobre la realidad marroquí", les acusaron de estar pagados por los servicios de inteligencia del Frente Polisario y lanzaron gritos como "Vivan los vascos" o "Idos a cubrir el conflicto vasco".

Entre tanto, el presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos (ASVDH), Brahim Dahan, el vicepresidente de CODESA -ONG presidida por Aminatu Haidar-, Ali Salem Tamek, y el activista Ahmed Naciri fueron trasladados de nuevo a la cárcel de Salé.

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En el proceso abierto contra ellos, aplazado ahora hasta el próximo 14 de diciembre, se les acusa de "atentar contra la seguridad interna del Estado", por lo que los siete acusados -cuatro de ellos están en libertad provisional- podrían recibir penas de hasta cinco años de cárcel.

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