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Juzgan a una vidente por estafar con "embrujos para ser feliz"

EFE

La Audiencia de Sevilla juzga el martes por un presunto delito de estafa a una vidente que consiguió 8.700 euros de un hombre, aquejado de depresión, al que presuntamente convenció de que tenía poderes y de que le haría "embrujos para lograr su felicidad".

Según el escrito de acusación, al que ha tenido acceso Efe, el denunciante M.A.F., residente en Estepa (Sevilla), contactó en septiembre de 2003 con un gabinete tarotista, donde conoció a la ahora acusada, M.T.G.P.

La vidente entabló amistad personal con el afectado, de forma que se ofreció a hacerle "gratuitamente" unos embrujos y así "lograr su felicidad", pero al mismo tiempo le pidió distintas cantidades de dinero como préstamo, para lo que se aprovechó de su "credulidad" y de su "estado psicológico" y con la promesa de "hacer conjuros en beneficio de su salud y bienestar".

En el juicio que celebrará la Audiencia de Sevilla, el fiscal pedirá para la vidente tres años de cárcel por un presunto delito de estafa, pero la acusación particular que ejerce el afectado eleva su petición a cuatro años por estafa y otros 9 meses por un presunto delito de coacciones.

Según esta parte, en un momento posterior la vidente comenzó a coaccionar al denunciante con la amenaza de hacer nuevos conjuros perjudiciales para él mismo y su familia.

Ambas acusaciones establecen el montante de la estafa en 8.700 euros, de los que 5.200 euros fueron entregados de manera voluntaria en una primera etapa.

A partir de diciembre de 2003, según el escrito del fiscal, el afectado "comenzó a reclamar la devolución del dinero entregado", a lo que la acusada le anunciaba que, si no seguía entregándole cantidades, "haría conjuros con graves consecuencias para él y su familia", y "se encargaría de que a sus hijos les pasasen cosas malas como la muerte y que le harían un desgraciado".

Así, el estafado, "en la creencia de que, de no atender los requerimientos de la acusada, podría desencadenar toda una serie de desgracias para él y su familia, le realizó nuevas transferencias" hasta totalizar 8.700 euros.

Fuentes del caso han informado a Efe de que el afectado había enviudado recientemente y estaba sumido en una gran depresión, por lo que llamó varias veces al gabinete tarotista que se anunciaba en televisión.

La inculpada "se ofreció a ayudarle sin ningún tipo de compromiso, asegurando que su vida empezaría a irle fantásticamente y que le iba a arreglar, con su conocimiento, sus problemas sentimentales", según un auto de la Audiencia de Sevilla que ordenó procesar a la vidente.

Más adelante, la adivina le aseguraba "que le iba a realizar unos embrujos por los que iba a conocer a una persona que le iba a hacer inmensamente feliz".

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