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Los líderes de la UE acuerdan el "apoyo político" a Barroso

España pide que el presidente de la Comisión sea nombrado "cuanto antes"

ANA PARDO DE VERA

La posible continuación de José Manuel Durao Barroso al frente de la Presidencia de la Comisión Europea centró este jueves la atención de la primera jornada del Consejo en Bruselas. Aunque el ex primer ministro portugués cuenta con el visto bueno de los líderes de los Veintisiete, el día concluyó con un apoyo político a su nombramiento. Es decir, un visto bueno a que continúe cinco años más pero sin un respaldo vinculante.

Sin embargo, entre los miembros de la UE se debaten ahora los plazos de la elección formal de Barroso. Por un lado, los líderes liberales y demócratas de Dinamarca o Finlandia, por ejemplo, el Partido Popular Europeo (PPE) y los Gobiernos de los dos países que ostentarán las próximas presidencias de la UE (Suecia y España) se mostraron partidarios de que el nombramiento se haga cuanto antes.

Así, el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, explicó que, puesto que hay "unanimidad" en el apoyo a Barroso, su nombramiento debe hacerse enseguida para que se ponga a trabajar inmediatamente en buscar la salida de la crisis y colaborar con la futura presidencia española de la UE.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y este muy explícitamente, de hecho, apoya al todavía presidente de la Comisión a pesar de la oposición del Partido Socialista Europeo (PSE), que no considera a Barroso un buen candidato. De la misma opinión son Los Verdes, que creen que el líder luso ha bloqueado todos los acuerdos en materia de cambio climático. El PSE ha pedido "tiempo" para que el Parlamento europeo reflexione la candidatura de Barroso.

Tras obtener el visto bueno de los Veintisiete, el jefe del Ejecutivo europeo deberá ahora someterse a la votación del Parlamento, cuyo primer pleno se celebra el 15 de abril. Pero, probablemente, no será hasta julio cuando se decida si continúa. Para ello, además, deberán dejarse a un lado las expectativas del Tratado de Lisboa y continuar los procedimientos del de Niza, que implicaría que un país renuncie a un comisario.

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