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Llegan en Mobylette al desierto, sufren nieve y lluvia y recorren 1.400 kms.

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Un grupo de trece amantes de los viejos ciclomotores "Mobylette" de 49 centímetros cúbicos están a punto de culminar su hazaña, al haber conseguido ya llegar desde España al desierto del Sahara y recorrer más de 1.400 de los 1.800 kilómetros previstos, aunque han tenido de todo, incluida una nevada y lluvia.

Francisco Martín, uno de estos aventureros, ha explicado hoy a Efe que hicieron 906 kilómetros hasta su meta, el pueblo de Merzouga, con más de veinte kilómetros de dunas del Sahara marroquí al que hasta hace poco había que llegar en vehículos de tracción 4x4, y su ruta no ha estado exenta de peripecias, ya que llegaron con dos de estas motitos remolcadas con cuerdas por dos de las que tienen más fuerza.

Era de noche y la avería complicada. Pero no ha sido la única incidencia, ya que problemas han tenido "de todo" pero superables: les ha llovido en el desierto, "que es raro", y han entrado con sus Mobylette en las dunas y ayer y hoy les ha pillado la nieve.

No han faltado las típicas averías de estos vehículos, aunque hay varios que saben de mecánica, y han tenido que dormir en mitad de la cordillera del Atlas porque les cayó la noche, que les ha obligado a pernoctar en un albergue al hacer mucho frío y viento.

Han marchado hoy con nieve al pié de la carretera y mucho frío y no saben dónde dormirán, ya que hasta Larache les quedan muchos kilómetros.

Pese a su cansancio, la intención es llegar mañana a Tánger y embarcar el miércoles por la mañana hacia Algeciras (Cádiz), para llegar el miércoles por la tarde a Benalmádena (Málaga), fin de trayecto y lugar de origen, ya que "el jueves hay que trabajar".

Aunque pueden alcanzar a los 50 ó 55 kilómetros por hora, en su reto están llegando a una velocidad media de 35 a 40 kilómetros por hora, pero ahora la media es más baja por las pronunciadas cuestas del Atlas; la media diaria recorrida es de 220 kilómetros y de noche no circulan porque sus motos tienen poca luz y tienen que pasar por carreteras secundarias.

"Todo el que pasa, pita", cuenta Martín, que comenta que la Policía les pregunta si se trata de un rally y que "todo el mundo se extraña", como los ocupantes de un autobús de Sevilla que encontraron en el desierto y "decían que era increíble porque todos van en coche, motos grandes o todoterreno y nosotros a paso de bicicleta por la carretera".

Han sido solidarios con los niños que encontraban por el Atlas que piden que les den algo y les han entregado gorras, bolígrafos y hasta sus propias ropas como algún jersey o chándal y pasteles.

Calculan que les quedan unos 370 kilómetros, están hartos de comer atún de las latas que van comprando, así que hoy han decidido comer pinchitos y han parado en uno de los establecimientos situados en la carretera que exhiben la carne de cordero en la puerta.

Virgilio Trujillo ha explicado a Efe que están "haciendo muchos kilómetros al día, lo que las motos permiten" y que ayer pasaron mucho frío y con el viento "las motos no andaban".

El grupo, con edades entre los 28 y 40 años, rinde culto a estos ciclomotores nacidos a mitad del siglo XX y cuidan con esmero sus reliquias y ocho de estos amigos ya consiguieron otra proeza parecida, al llegar con sus dos ruedas hasta Marraquech (Marruecos) en otra ocasión.