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Londres se lava las manos en la excarcelación del autor de Lockerbie

Niega cualquier acuerdo con Libia y atribuye a Escocia la liberación del presunto terrorista

JOAQUIN RÁBAGO (EFE)

El Gobierno de Londres se ha lavado las manos al atribuir exclusivamente al de Edimburgo la excarcelación y entrega a Libia del único individuo condenado por el peor atentado terrorista del Reino Unido, el de Lockerbie que causó 270 muertos, pero va a beneficiarse sin duda de la polémica medida.

El Ejecutivo británico reiteró hoy que la decisión la adoptó de modo autónomo el gabinete escocés y negó la existencia de cualquier acuerdo con Trípoli para liberar a Abdelbaset Ali Mohamed Al Megrahi, de 57 años y que sufre un cáncer de próstata en fase avanzada.

El libio fue puesto en libertad el jueves pasado por motivos humanitarios, tras cumplir sólo ocho años de su condena a cadena perpetua por el atentado de 1988 contra un avión de Pan Am que sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie cuando se dirigía a Estados Unidos.

El ministro británico de Empresa, Peter Mandelson, fue hoy categórico al rechazar, en declaraciones a la prensa, la existencia de un pacto con el jefe del Estado libio, el coronel Muamar el Gadafi, motivado por intereses puramente económicos, y calificó incluso de "ofensiva" cualquier sugerencia en ese sentido.

Mandelson reconoció que, cuando se reunió este año con el hijo del coronel, ése le mencionó el tema del terrorista preso, como ha hecho Libia en muchas otras ocasiones, pero aseguró que el desarrollo de las relaciones económicas entre Londres y Trípoli ha estado y seguirá estando totalmente al margen de la liberación de Al Megrahi.

Pero el propio Gadafi, en lugar de adoptar un perfil bajo, como le había pedido por carta el primer ministro británico, según se ha sabido ahora, apareció hoy en la televisión de su país junto a Al Megrahi y elogió a Gordon Brown por haber animado al Gobierno escocés a adoptar la "valiente" decisión de liberar al preso.

Gadafi expresó ante las cámaras su agradecimiento no sólo a Brown, sino también a la reina Isabel II de Inglaterra y al príncipe Andrés, que se gana la vida como representante especial del Reino Unido para el comercio y las inversiones y ha viajado ya en dos ocasiones a Libia.

Sin embargo, Mandelson restó importancia a esas palabras de Gadafi, dijo que no hay que tomarlas "literalmente" y agregó que lógicamente los libios han sentido "alivio" al ver a Al Megrahi otra vez en el país, junto a su familia.

Las declaraciones de miembros del Gobierno de Gordon Brown echando balones fuera en el tema de la excarcelación del libio han sido recibidas con escepticismo no sólo por la prensa británica, sino también por la oposición conservadora e incluso en medios diplomáticos.

El líder de la oposición, David Cameron, criticó el viernes a Brown por su silencio y hoy sir Richard Dalton, ex embajador británico en Libia, declaró a la BBC que hay "preguntas que requieren respuesta" y agregó que el silencio oficial no va a redundar en beneficio del Reino Unido.

El hijo del coronel Gadafi, Seif al Islam, ha dado por su parte una versión distinta de la de Mandelson y, en declaraciones a una emisora libia, aseguró que en todos los contratos comerciales de gas y petróleo negociados con el Reino Unido el tema Megrahi "había estado siempre sobre la mesa".

Al mismo tiempo, medios empresariales citados hoy por la prensa británica hablan sin ambages de las ventajas que la liberación del libio va a representar para las relaciones comerciales bilaterales.

Lord Trefgarne, ex secretario de Estado de Comercio y actual presidente del Consejo Empresarial Libio-Británico, afirmó que la excarcelación reportará beneficios a las empresas británicas que operan en aquel país, entre las que destacan las petroleras Shell, BP y BG.

Las relaciones bilaterales entre el Reino Unido y Libia han avanzado con rapidez desde que el entonces primer ministro británico Tony Blair se entrevistó con Gadafi a las afueras de Trípoli en 2004, poniendo así fin a la condición de paria internacional del líder libio.

Los gobiernos de Londres y Trípoli ratificaron posteriormente un acuerdo para el traslado de prisioneros entre los dos países hecho a la medida de Al Megrahi, aunque el Gobierno escocés asegura que no se acogió al mismo para liberar al terrorista porque no se contó con Edimburgo a la hora de negociarlo.

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