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Londres propone amparo legal para las maltratadas

El miedo a ser golpeada será atenuante en casos de asesinato de un cónyuge

LOURDES GÓMEZ, corresponsal

El Gobierno británico ha salido en socorro de la mujer maltratada de forma abusiva por su marido con una serie de propuestas legislativas que obligarán al juez a tener en cuenta la realidad en el hogar conyugal. El miedo a la violencia extrema servirá, por primera vez, como justificante parcial en la defensa de una víctima que ha matado a su pareja. En estos casos, la mujer pasará por los tribunales acusada, no de asesinato, sino de homicidio, que se castiga con una pena menor.

La reforma, adelantada en un documento consultivo, extiende aún más el amparo de las víctimas femeninas de violencia de género redefiniendo el concepto legal de provocación. Así, la muerte de un cónyuge en un arrebato de rabia sólo se admitirá como atenuante de un crimen mortal en "circunstancias excepcionales, que no incluyen la infidelidad sexual de la víctima".

Esto es debido a que, según el gobierno, los varones tienden a justificar con éxito que los celos de ver a su mujer con otro hombre les llevaron a matarla. La infidelidad, por tanto, desaparece de la legislación propuesta como atenuante de un crimen doméstico. Se juzgará como asesinato, que garantiza cadena perpetua en los veredictos de culpabilidad.

"La violencia doméstica no tiene excusa. Los hombres que matan a su mujer deberán enfrentarse a un delito de asesinato y ya no podrán clamar que ‘fue su culpa, que ella me provocó'", defendió ayer Harriet Harman, secretaria de Estado de la Mujer. La abogada general del Estado, Vera Baird, dijo que "los días de los celos sexuales como defensa de un asesinato se han terminado".

Para Baird, "será más fácil hacer justicia" cuando una mujer, temerosa de los abusos de su marido, pierde el control hasta matarlo. Además del miedo a la violencia física, se podrá presentar como atenuante de un crimen las "palabras y la conducta" del asesinado. Es decir, en circunstancias excepcionales, la defensa podrá argumentar que la muerte es una reacción a una conducta injusta, incorrecta e infundada.

Esta medida no sólo se circunscribe a los casos de violencia de género, sino también tiene en cuenta por ejemplo los casos de violación. Así, si alguien es violado y sufre además los insultos y provocaciones de su agresor, estas palabras servirían de atenuante si la víctima mata a su violador.

Según datos que maneja el Ministerio de Justicia, en 2005 se identificaron al menos 20 casos en los que la provocación podrían haber sido condenas de asesinatos sin premeditación. Sin embargo, en 15 de esos casos las peticiones de atenuantes por provocación no se tuvieron en cuenta y el resultado fueron condena por asesinato.

La ley de homicidio no se reforma en Gran Bretaña desde 1957. El concepto de provocación sí ha sido objeto de redefiniciones, a favor de la mujer, como consecuencia de procesos de apelación.

Uno de los casos más recientes tuvo como protagonista a Kiranjit Ahluwalia, quien prendió fuego a su violento marido mientras dormía, provocando su muerte. Fue condenada a cadena perpetua hasta que el tribunal de apelación rebajó el cargo de asesinato a homicidio, en 1992.

Los jueces aceptaron que la provocación también puede ser producto de continuos actos de violencia y que no siempre hay premeditación cuando se mata horas o días después de sufrir un ataque físico.

La ministra de Justicia, Maria Eagle, señaló que "para los hombres y mujeres que matan a sus parejas, los cambios significan que la ley alcanza ya a los jueces y jurados, quienes en los últimos años han sido menos propensos de lo que la gente cree a dejar libre al hombre y condenar más de forma más dura a la mujer".

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