Público
Público

Love of Lesbian y el Día de la Música 2012 plantan cara al día del fútbol

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Situación peliaguda en la segunda jornada del Día de la Música 2012 ante su coincidencia con el partido de la Eurocopa entre España y Francia, una bomba que le ha caído de lleno a Love of Lesbian, la única banda en realidad capaz de plantar cara y salir airosa de este lance que a priori muchos daban por perdido.

Al menos la asistencia al festival -que se celebra en el Matadero de Madrid- no se ha resentido, repitiéndose las cifras de varios miles de personas del día anterior, algo a lo que también han contribuido atractivos como Mäximo Park o Metronomy y la posibilidad de seguir el encuentro en directo a través de una pantalla gigante.

No debe de ser fácil para un artista en cualquier caso ver cómo la mitad de tu público está más pendiente del fútbol que de tu actuación o de que se canten goles en plena canción. Eso ha sucedido cuando, a las nueves de la noche, ha comenzado el concierto de Love of Lesbian para presentar la gira de su nuevo disco, "La noche eterna. Los días no vividos".

Los catalanes, lejos de amilanarse, se han empeñado en ganar el pulso poniendo sobre el empedreado del Matadero sus mejores bazas: energía, humor (con imitaciones a Mariano Rajoy en "El ectoplasta"), críticas incisivas contra los escándalos judiciales (se ha citado a Urdangarín) y una plétora final de canciones clásicas como "Clubs de fans de John Boy".

No ha sido el concierto apoteósico de otras ocasiones, pero han sobrevivido con holgura sin necesidad de excesos extramusicales, aunque Santi Balmes no pueda evitar ser cómico, por más que el cantante se dé un plazo de seis meses sin las "payasadas" a las que acostumbra sobre el escenario.

Hacia el final, con el partido encarrilado, su música ha servido de reactivo que, unido a la felicidad por el 2-0, ha prendido con fuerza entre los asistentes, brincando (lo que son las casualidades) al son de "667" y esa letra que dice: "Gracias por estar aquí, somos más, más de cien". Muchos más, en efecto.

Terminado el concierto, ha quedado tiempo para tomarse dos postres británicos de lujo: Mäximo Park y Metronomy.

Mäximo Park no ha decepcionado y, en su primera visita a Madrid, han sabido mantener desde el arranque el nivel de energía que les ha regalado Love of Lesbian, en una especie de duelo entre su histriónico cantante Paul Smith y su teclista Lukas Wooller por expresar el mayor grado de entusiasmo y entrega.

Además de lanzar el micro por los aires, bromear continuamente y chapurrear el castellano, esta banda de "indie rock" de Newcastle se ha permitido desgranar ampliamente su último disco, "The National Health", recién publicado, y ofrecer éxitos como "Apply Some Pressure".

El cierre de la jornada lo han puesto sus compatriotas Metronomy, una de las bandas más valoradas del momento por su fusión de pop electrónico y música de los 70 y 80 y por un último álbum, "The English Riviera", que también han explotado concienzudamente.

El resto de la jornada, como es costumbre en este arriesgado festival madrileño, ha estado lleno de propuestas muy diversas, empezando por la simpatía y locuacidad de Francisca Valenzuela, una especie de Julieta Venegas chilena, y por la bella lírica intimista de James Vincent McMorrow, proyectada en hondas ráfagas de música con solo una guitarra.

Imposible olvidar otras interesantes aportaciones, como la de Mercury Rev, que ha revivido aquí su mayor éxito musical, el disco "Deserter's Song", considerado por numerosos medios el álbum de 1998.

Con ellos, antes de la caída del sol, ha llegado la melodía y la melancolía al Matadero, gracias a canciones evocadoras como "The Dark is Rising", con la que han cerrado su actuación.

A esa lista de destacados hay que añadir a los británicos Fanfarlo y su pop con clarinete, a los texanos Spoon haciendo gala de su veteranía rock, o, en el ámbito nacional, a Christina Rosenvinge, acompañada a la guitarra por Raül Fernández "Refree", que hoy domingo volverá de mañana al Matadero para, en una jornada dedicada a los niños, poner el broche al Día de la Música 2012.

Javier Herrero