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Lucian Freud, siete décadas de obsesión por el rostro y el cuerpo humanos

EFE

Más de cien retratos pintados por Lucian Freud trazan la evolución artística de este artista británico desde sus comienzos, en los años 40, hasta su muerte el pasado julio, siete décadas en las que plasmó su obsesión con la figura humana.

La National Portrait Gallery de Londres presentó hoy esta amplia colección de óleos y dibujos del genio británico de la pintura figurativa, muchos cedidos por colecciones privadas, que reflejan su inextinguible interés por el rostro y el cuerpo humanos, que pintó sin pausa durante siete décadas.

Puede verse por primera vez en esta muestra "Portrait of the hound", un retrato inacabado de cuerpo entero de su ayudante David Dawson y de su perra Eli en el que estaba trabajando el autor antes de fallecer en Londres el pasado 20 de julio, a los 88 años.

Freud, hasta su muerte el pintor vivo más cotizado, evolucionó de unos inicios próximos al surrealismo hasta una pintura figurativa y realista, de la que se convirtió en maestro.

En la primera sala de la exposición, que se inaugura mañana y en cuya organización participó, se agrupan sus primeros retratos, entre ellos "Mujer con perro blanco" (1950-51), un bella imagen de su primera esposa, Kitty Garman, recostada en un sofá en albornoz con un pecho expuesto y un perro en su regazo.

En los años 50 del siglo XX cambió su forma de trabajar -sustituyó sus finos pinceles por otros más gruesos y empezó a pintar de pie frente al caballete, en lugar de hacerlo sentado-, y en 1966 hizo su primer desnudo, "Mujer desnuda", una disección casi forense del cuerpo humano.

"Mujer sonriendo", de 1958, marca el inicio de su obsesión por capturar hasta el más mínimo detalle del rostro y la piel humanos, que se tradujo en un estilo muy personal, de gran intensidad psicológica, que tanto conmueve como perturba.

Además de numerosos autorretratos, Freud pintó a conocidos y a miembros de su familia, como su madre o sus hijas Bella y Esther, y excepcionalmente a famosos como la reina Isabel II o la modelo Kate Moss, cuyos retratos no figuran en esta exposición.

Sí están los del pintor británico David Hockney o el militar jubilado Andrew Parker Bowles -exesposo de Camilla, ahora casada con el príncipe Carlos-, con quien el artista solía salir a montar a caballo en las escasas ocasiones en que abandonaba su estudio.

Freud, nacido en Berlín en 1922 y exiliado del nazismo en el Reino Unido, decía que su pintura era autobiográfica, que pintaba "a la gente que le interesaba y que le importaba", en las habitaciones en las que vivía y que conocía bien.

Aunque reservado, tenía fama de mujeriego, y tuvo trece hijos de diferentes mujeres, algunos de los cuales retrató.

Su exploración de la relación entre el artista y el modelo, constante en su carrera, culmina en obras como la serie dedicada a Sue Tilley, una supervisora de subsidios sociales de Londres, obesa, que posó para el artista en diferentes ocasiones.

"Supervisora de beneficios sociales durmiendo" (1995), donde Tilley aparece desnuda y recostada en un sofá, fue la obra más cotizada del pintor en subasta, al adjudicarse por 33,6 millones de dólares en la sede de Nueva York de la casa Christie's en 2008.

La muestra "Lucien Freud, retratos", abierta al público hasta el 27 de mayo, "es la representación pictórica de una vida", más que una retrospectiva, dijo hoy en la presentación a la prensa la comisaria de la exposición, Susan Howgate.

Para Howgate, la profundidad de la mirada del artista y la intensidad de la relación con sus modelos, que "ha evolucionado a lo largo del tiempo y a puerta cerrada", convertieron a Freud en uno de los mejores artistas del siglo XX.

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