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Luis de Pablo convierte al arpa en el instrumento solista en su última obra

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La Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) estrenará el próximo lunes en Bilbao la última obra de Luis de Pablo, "Danzas secretas", en la que el compositor ha dado el protagonismo al arpa, uno de los instrumentos que rara vez aparecen como solistas en las piezas contemporáneas.

"Danzas secretas", un encargo que la OSE hizo al compositor bilbaíno para celebrar su veinticinco aniversario, estará dirigida por Arturo Tamayo e interpretada por la arpista Fréderique Cambreling, y se tocará también el 1 de abril en el Baluarte de Pamplona.

Autor, director e intérprete han presentado hoy en rueda de prensa esta pieza, de 25 minutos y cuatro movimientos -"Escondida", "Inmóvil", "Oscura" y "Absorta"-, en la que "la idea de la danza está siempre ahí, pero de una forma estática y oculta", según ha explicado Luis de Pablo, como en algunas piezas de Debussy a quien "adora" y en quien tiene "un punto de referencia", aunque su música no tenga nada que ver con la del compositor francés.

De Pablo ha señalado que abordó la creación de su última obra como "un desafío", atraído por hacer del arpa el elemento solista, un privilegio del que no goza este instrumento en la música contemporánea, pese a estar "omnipresente" en la mayoría de las composiciones.

"Esto es lo que me atrajo", ha indicado el autor bilbaíno, quien descubrió hace tiempo, en contra de la opinión dominante en la segunda mitad del siglo XX de que "la forma concertante era un paso atrás en la evolución del compositor", que en la relación del instrumento solista y la orquesta se podía encontrar "una mina de novedades", un "manantial de ideas".

En ese camino cree que tiene "cuerda para rato" y le gustaría escribir un concierto para viola y orquesta, aunque asegura que "la madera", por ejemplo el oboe, "está ahí también para quien quiera hacerlo".

De momento, con "Danzas secretas" entiende que ha conseguido que el instrumento solista ayude a la orquesta a "sonar de otra manera", una opinión que también comparte Fréderique Cambreling, quien ha asegurado que en pocas obras "se combina tan bien el arpa con una orquesta de esta magnitud".