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Lunas de teflón

La arquitectura biónica se basa en la naturaleza para captar energía, aunque los ecologistas critican que daña el entorno

JUAN MANUEL DAGANZO

"La naturaleza debe ser siempre la inspiración primera y primaria de la arquitectura". El arquitecto Santiago Calatrava, uno de los más conocidos representantes de un tipo de arquitectura que trata de imitar la naturaleza, explica con estas palabras a Público que el objetivo de estas construcciones es aprovechar al máximo sus cualidades y, así, ahorrar energía y materias primas.

"La naturaleza debe ser siempre una inspiración y un objetivo al que tratar de aproximarse. El objetivo más ambicioso que puede lograrse es que la obra arquitectónica se funda y complemente con el entorno natural en que se sitúa", añade Calatrava.

Según el arquitecto Javier Pioz, conocido por su Torre Biónica y galardonado a finales del pasado año con el Golden Global Award -el pulitzer de los arquitectos-, "existe una corriente que copia la naturaleza y otra que aprende de ella y de las leyes naturales. Esa es la arquitectura biónica". En este sentido, Pioz ya tiene entre manos el proyecto del Museo del Agua en Hangzhou (China). Para ello, el arquitecto ha estudiado cómo los nenúfares captan y almacenan energía para crear estructuras circulares que ahorran energía.

"En cualquier caso, las formas arquitectónicas sólo pueden acercarse y nunca pueden igualar la perfección y la belleza de las formas naturales", concluye Calatrava.

Pioz se basó en la conducción de fluidos en los árboles para diseñar su Torre Biónica y, más recientemente, ha proyectado en Calcuta las torres más altas de India, las llamadas Biotorres. Para evitar las consecuencias de las tormentas de viento, muy habituales en la zona, Pioz se preguntó si existiría algún ser vivo al que la arena no se le quedara pegada. Y lo encontró. "Hay algas que tienen una piel plegada, como dientes de sierra, lo cual evita que la arena suba por la planta". Gracias a ese descubrimiento, Pioz desarrolló una fachada bastante atípica pero que resuelve un problema grave de la zona.

La fachada del edificio de Sanidad del Gobierno vasco también es especial. Su diseño quebrado e irregular tiene como misión la eficiencia térmica. "En invierno actúa como colchón natural, ralentizando la pérdida de calor, mientras que en verano hace que el edificio se caliente menos , al incidir menos también la radiación del sol", explica el arquitecto Juan Coll-Barreu. "En verano se produce una diferencia de presión entre plantas, y la fachada se enfría de forma natural con coste cero", agrega.

El problema es que los arquitectos no son los únicos que deben copiar la naturaleza, sino que es preciso trasladar esas ideas a la ingeniería. Y para ello es necesario desarrollar nuevos métodos de construcción y experimentar con materiales innovadores.

Según los arquitectos, la vanguardia está en combinar materiales que, por separado, serían débiles, pero que acoplados adquieren una fuerza inusual. Uno de los campos de aplicación son las columnas, ya que con materiales compuestos pueden reducir su espesor equiparándolo "al de un macarrón", como dicen los expertos, sin que por ello pierdan resistencia.

Desde el estudio británico de arquitectura Atkins, uno de los más importantes del mundo y con fuerte presencia en Oriente Medio, recalcan el aspecto de ahorro energético y afirman que la sostenibilidad y la ecología "se han vuelto elementos inherentes al diseño. Muchos de nuestros clientes solicitan energía renovable y sostenibilidad", principios que configuran "la nueva estrategia de mercado para poder ofrecer un diseño único".

Sin embargo, en opinión de Ecologistas en Acción, el término sostenible no es tan adecuado como los arquitectos venden. "Es positivo que haya construcciones menos dañinas con la naturaleza, pero la realidad es que los edificios destruyen espacios naturales muy importantes", denuncia José Vicente Barcia, portavoz de esta organización ecologista. "En la construcción de estos edificios hay contaminación a muchos niveles, empezando por la extracción de recursos que ahondan la huella ecológica y la destrucción del medio. Además, el uso de materiales refinados aumenta la producción de gases de efecto invernadero", asegura la ONG.

En este sentido, ya se ha empezado a incorporar elementos vivos en los edificios y rascacielos, como jardines verticales. En opinión de Santiago Calatrava, "el respeto al medio ambiente es algo irrenunciable y tiene cada vez mayor trascendencia en la arquitectura actual". Pero esta explicación no convence a Barcia: "Los rascacielos suponen un crecimiento vertical y una concentración de recursos, así como una mayor generación de CO2 y una enorme huella ecológica, ya que suponen la pérdida de sumideros naturales de dióxido de carbono".

Los expertos intentan solventar este problema con dos nuevas técnicas, la bioconstrucción, basada en materiales autóctonos de la zona -e incluso procedentes de desecho o reciclados-, y el estudio de la orientación para aprovechar los recursos naturales, como la incidencia del sol o la utilización de la humedad presente en la naturaleza.

También se está comenzando a utilizar tecnologías como placas solares, turbinas eólicas o minicentrales hidráulicas. El objetivo es lograr viviendas autosuficientes, en las que se recolecte el agua necesaria y en las que la energía sea generada in situ, sin necesidad de estar enchufado a la red de distribución de electricidad o de agua.

En Arabia Saudí no todo es desierto. Dentro de tres años, se podrá visitar el invernadero más grande del mundo. Uno de los problemas a los que se han enfrentado los diseñadores de los Jardines Botánicos Internacionales Rey Abdullah es el de cómo mantener una estructura de estas características en mitad del desierto y, sobre todo, cómo hacer que el interior se mantenga fresco y húmedo y, al mismo tiempo, conservar energía. La solución: las partes más altas de los techos tienen forma de arco, capturarán el calor a 36 metros de altura y mantendrán el aire más frío en la parte baja. El teflón de los tejados limitará la entrada de luz del exterior y calentará el interior, y unos espejos solares producirán la mayoría de la energía necesaria para enfriar, mediante el calentamiento de agua y el aprovechamiento del vapor.

 

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