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La luz de Jovellanos y de la ilustración, reflejada en 256 piezas en Gijón

EFE

La vida, obra y herencia legada por el prócer de la Ilustración Gaspar Melchor de Jovellanos se plasma a través de los lienzos de Goya, de obras y de cartas manuscritas, así como de elementos cotidianos en la vida del siglo XVIII, que se muestran en una exposición inaugurada hoy en Gijón.

"La luz de Jovellanos", que conmemora el bicentenario del fallecimiento del político asturiano, está compuesta por 256 piezas procedentes de 80 fondos de diferentes archivos, bibliotecas nacionales, ayuntamientos, bancos, fundaciones académicas, museos y colecciones particulares.

La exposición ha sido inaugurada hoy por los presidentes del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, y de Acción Cultural Española, Charo Otegui; el rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor; la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y el director de Relaciones Institucionales y Asuntos Sociales de Cajastur, César Menéndez Claverol.

La exposición, que aspira a impregnar a la sociedad de los valores del ilustrado, recupera dos retratos de Jovellanos pintados por Goya, así como otro diseñado por el artista de Juan Meléndez Valdés.

El aragonés también muestra uno de sus grabados más famosos, "No hubo remedio", de la serie Caprichos.

Los cuadros de Jovellanos comparten espacio con los de amigos suyos y contemporáneos como Godoy, Campoamor o su capellán y mayordomo.

"Cuanto más lo pienso, más crece mi desolación. De un lado lo que dejo, de otro, el destino al que voy; mi edad, mi pobreza, mi inexperiencia en negocios políticos, mis hábitos de vida dulce y tranquila. La noche, cruel", dice uno de los escritos que se exponen.

La figura del ilustrado ha sido evocada a lo largo de la historia y mientras Carlos Marx lo calificó como un "amigo del pueblo", en 1944 fue citado como el ejemplo de los valores "católicos y españolísimos".

Otegui ha subrayado la importancia de la contribución de Jovellanos al Estado moderno al promover la división de poderes, la soberanía nacional y la relación de dependencia entre autoridades y ciudadanos.

Sus contribuciones, ha señalado Areces, adquieren especial relevancia en un mundo globalizado, en el que el principal motor es el conocimiento, tal y como Jovellanos promovió.

La caligrafía meticulosa y ordenada del escritor se refleja en sus cartas y manuscritos, entre los cuales figura su rechazo al nombramiento como embajador de Rusia, documento que comparte vitrina con su nombramiento como ministro.

La exposición, que se expone hasta el 4 de septiembre en el Palacio Revillagigedo y en la casa natal del prócer, reúne las primeras ediciones y borradores de obras tan importantes como el "Informe sobre la Ley Agraria", primera inclusión del liberalismo de Adam Smith en el país, y el "Discurso Económico sobre los Medios para promover la Felicidad en Asturias".

En este escrito promovía soluciones para el Principado que han tardado más de dos siglos en implantarse, puesto que ya abogaba por su impulso como plataforma logística.

"Fue un prudente, antidogmático y valioso impulsor de la razón y las luces, del atrévete a saber", ha valorado la alcaldesa de Gijón.

El aporte a lo local de Jovellanos se resume con el título de un "alcalde sin bastón" y se ejemplifica en mejoras urbanas, plantaciones arbóreas e impulso de instituciones culturales.

El político escribió 600 obras, 143 económicas y, de ellas, la mitad dedicadas a asuntos asturianos.

De Jovellanos también escribieron autores como Galdós y Clarín, quien le dedicó una oda.

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