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Madrid-Barcelona, ni contigo ni sin ti

Hoy rivalizan en un estadio, pero el resto del año compiten en modernidad, economía o cultura

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El inevitable sello nacional e internacional de Madrid y Barcelona está cosido en el pecho de 22 futbolistas que se enfrentan esta noche. Un partido de fútbol de alta intensidad que este año llega fuera de la charla deportiva de la barra del bar, porque la Liga ya está ganada. Pero Madrid y Barcelona son más que Real y Barça. Dos modelos de ciudad, de economía, de cultura y de sociedad. Público analiza las dos grandes urbes españolas desde las dos aceras.

'El enfrentamiento, entre clubes como entre ciudades, enmascara enfrentamientos de tipo político', resume Francisco Villacorta, historiador investigador del CSIC. 'Madrid y Barcelona son dos ciudades competidoras por excelencia, desde la corriente política de una España grande a los movimientos nacionalistas', razona Villacorta. Hace seis años
coordinó un libro sobre la historia del Real Madrid, en el centenario del club. Según explica, la rivalidad en el futbol es el ritual moderno del enfrentamiento que antes se libraba en los campos de batalla.

Según el sociólogo experto en urbanismo Mario Gavilla, la impresión desde el punto de vista económico es que Madrid ha adelantado en dinamismo a Barcelona, mientras ésta se acomodaba en la resaca olímpica de 1992. 'Madrid es o va a ser la tercera ciudad de Europa', resume Gavilla.

Desde Madrid, este especialista percibe en la capital de España un dinamismo industrial, universitario y científico superior a la urbe catalana. Según Gavilla, la ciudad regida por Alberto Ruiz-Gallardón, ha demostrado que el éxito de la ciudad no se debía a un hipotético centralismo. 'El desarrollo de un Estado federal no ha sido incompatible con el de la capital de la séptima potencia económica del mundo', analiza. Por ejemplo, Barcelona tiene más turistas, pero Madrid crece a mayor ritmo.

Gavilla elogia las virtudes arquitectónicas y artísticas de una ciudad 'más abierta' como Barcelona, pero critica que los barceloneses 'quieran tener turistas, pero no verlos en las calles'. 'La burguesía catalana hace años que no pisa las Ramblas o la plaza de Cata-lunya, pero no se puede tener todo', opina.

Para Ramón Adell Argilés, profesor catalán de sociología de la UNED, Madrid es una ciudad muy abierta pero el sentimiento de ciudadanía está mucho más arraigado en Barcelona.

'En Barcelona hay un espíritu de ciudadanía y solidaridad más grande que en Madrid y en gran medida esto tiene que ver con las circunstancias políticas', destaca Adell Argilés. Villacorta también destaca la conciencia colectiva de los barceloneses.

Debate social

Para Adell, especializado en movimientos sociales, Madrid es una ciudad 'privatizada, ya lo dijo la presidenta, es una ciudad de business [negocios]' donde no se ha fomentado tanto 'la entidad ciudadana' ni el debate social. 'En Catalunya aparentemente hay más conflicto, pero también hay más debate', defiende.

Además, según explica Adell, los periódicos de una ciudad y otra poco tienen que ver, ya que muchas veces los grandes titulares madrileños 'se alejan de las preocupaciones de los ciudadanos'. Adell quita importancia a la rivalidad: tiene que ver con 'fútbol y política', y añade que la tendencia general es que todo se hegemonice.

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