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Manjares en miniatura

Un fin de semana de pintxos por las tres capitales vascas: gastronomía entre visita y visita.

ESPERANZA MORENO

En el País Vasco, el pintxo, lejos de ser simplemente un producto gastronómico, es un auténtico arte. Sería imperdonable irse a alguna de las tres capitales vascas y no conocer sus zonas de tapeo, lugares que forman parte, por méritos propios, de su tradición cultural. Si estáis pensando en visitar el País Vasco, os damos algunas claves para no perderos sus pequeños manjares, esos que, además de permitirnos conocer el casco histórico de las tres capitales, nos acercan al ambiente popular y bullicioso de sus calles y sus zonas con más solera.

Y es que muchas de las tabernas tradicionales de pintxos están situadas en los cascos antiguos. En Vitoria, por ejemplo, un gran número se concentra en torno a la catedral de Santa María, los Arquillos y la plaza del Machete. En el casco viejo de Bilbao, los alrededores de la catedral de Santiago son el mejor lugar para degustar estas pequeñas delicias, aunque no hay que perder de vistas las zonas del Ensanche, Indautxu y Gran Vía. Por su parte, en San Sebastián se apiñan los bares de pintxos junto a la plaza de la Constitución, la iglesia de Santa María y a sólo unos pasos de la playa de La Concha, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Lo primero que hay que hacer para disfrutar de las zonas de pintos en San Sebastián, Bilbao y Vitoria es tomárselo con calma. Se impone olvidarse del reloj y caminar sin prisa, asomándose a los locales, disfrutando del ambiente y contemplando, con la boca hecha agua, los manjares delicados y diminutos que pueblan los bares y tabernas. Llenos ya la vista y el olfato con su delicioso aspecto y sus olores, llega el momento de decantarse por alguno de ellos: brandada de bacalao, anchoa sobre queso y pimiento, pimientos verdes de Gernika rellenos de setas, huevo de codorniz con jamón, tortilla de patata rellena... Difícil elección. Eso sí, escojamos lo que escojamos, no hay que olvidarse de acompañar el pinxto con los afamados vinos de La Rioja Alavesa o el txakolí, más suave.

Aunque la oferta sea amplia, hay varios locales en cada una de las tres ciudades que se han ganado un nombre dentro del mundo vasco de los pintxos. En San Sebastián son apuesta segura
Astelena (Íñigo, 1), Ganbara (San Jerónimo, 21), La Cuchara de San Telmo (31 de agosto, 27), Txepetxa (Pescadería, 5), La Cepa (31 de agosto, 7-9), La Mejillonera (Puerto, 15) o Tamboril (Pescadería, 2). En Vitoria convendría detenerse en alguno de los siguientes locales: JG (Arca, 2), El Rincón de Luis Mari y La Viña (ambos en la calle Rioja), Dólar (Florida, 26), Salburua (Fueros, 19), Sagartoki (El Prado), Gardoki (Angulema, 4), Toloño (Cuesta de San Francisco, 3) o Xixilu (Pl. Amarica, 2). Finalmente, en Bilbao son de lo más recomendable Río Oja, Eguiluz y Xukela (los tres en la calle del Perro), Gatz e Irriutzi (en Santa María), Zuga, Sorgin Zulo, Argoitia y el Café Bilbao (en la plaza Nueva), Lizarra (Atxuri, 15), Baste (María Muñoz, 8), Oriotarra (Blas de Otero, 30) o Sabisil y Berton (ambos en la calle Jardines). Si queremos una esperiencia "pintexera" todavía más integral, en Vitoria el Hotel Boulevard apuesta por la tradición del tapeo y organiza paquetes que incluyen el alojamiento, las visitas a la catedral y una cena degustación de pintxos.

Y una última pista: tras el éxito cosechado durante el verano, se mantendrá como producto turístico el resto del año la iniciativa "Pintxos Card". Esta tarjeta se puede adquirir en la Oficina de Turismo de Vitoria. Se trata de un pasaporte que permite degustar en cinco bares de la capital cuatro tapas, otros tantos vinos de Rioja, un café y unos dulces por tan sólo 11 €.



www.donostiasansebastian.com/turismo.htmlwww.vitoria-gasteiz.org/turismo
www.bilbao.net/bilbaoturismo/

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