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Manolo Escobar y sus mujeres

Su madre, su mujer y su hija fueron sus pilares en la vida

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Como un trébol de la suerte de cuatro hojas, Manolo Escobar sentía que su madre, su mujer y su hija fueron el apoyo, la alegría y el sosiego que llenó su vida detrás del escenario.

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Su madre, María del Carmen, siempre estuvo presente; Vanesa, su hija, le colmó el ansia de paternidad y su mujer Anita fue, como él la definió, "su tabla de salvación" ante la adversidad y la mujer de su vida.

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Sus canciones fueron un fiel reflejo de sus sentimientos y un emocionado "Madrecita María del Carmen" nunca faltaba en sus conciertos. Una figura que nunca cayó en el olvido. Ella fue la depositaria de una letra emotiva en la que rememoraba su infancia y en que la definía como una mujer "buena y valiente".

El amor que sentía por su hija Vanesa fue también plasmado entre corcheas y semicorcheas. "Mi pequeña flor" fue todo un éxito en su época. De su hija se sentía profundamente orgulloso, feliz de que hubiera elegido el periodismo como carrera profesional, una vida que le llenó de gozo cuando dio a luz a su primer nieto.

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Más de cincuenta años duró el matrimonio entre el cantante almeriense y su esposa Anita. "Ha sido y será siempre la mujer de mi vida", declaró en más de una ocasión y a ella le dedicó "De tu nombre, Anita", una declaración de amor entre compases.

Fundamentaba el éxito de su matrimonio en el "amor, cariño y mucha comprensión" que ambos se profesaban.

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"He recibido de Anita un apoyo total. Si ella no hubiera estado, no sé qué hubiera sido de mí. Cuando vuelves a casa, si no tienes una persona como ella que te ayude, una verdadera compañera, no sales adelante en la recuperación", dijo Manolo Escobar cuando tuvo sus primeros problemas cardiacos.

Escobar reconocía que su familia era su pilar y que precisamente su éxito sobre el escenario tenía que ver con ello. Sin embargo, sus fuertes lazos familiares no impedían que el cantante tuviera una legión de admiradoras.

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Como un niño travieso, con una sonrisa plena, llena de picardía, Manolo Escobar parecía conseguir todo lo que se proponía. Ni alto ni bajo, con el cabello negro, siempre impecable en el vestir y con una ligerísima caída de cabeza se convertía en un conquistador, a veces, sin pretenderlo.

La canción "Mujeres y vino" es una loa a la fiesta y la diversión. Una rumba, "Ay Caridad", sirvió para descubrir un triángulo amoroso, la traición a un amigo con despedida de por medio; para luego caer en los celos más absolutos con "La Minifalda".

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Su atractivo en la pantalla era incuestionable. En ella, las mujeres más atractivas de finales de los '60 y los '70 cayeron rendidas a sus pies. Rocío Jurado, Ingrid Pitt, Concha Velasco o Sara Lezana fueron algunas de las protagonistas de su extensa filmografía.

Y junto a ellas una legión de admiradoras hacía cola frente a las taquillas a la espera de sacar la entrada para contemplar en tamaño panorámico a un galán de la canción que jugaba a hacer cine.

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