Público
Público

Marcianitos por Berlín

Los aficionados a los videojuegos ya tienen una buena excusa para divertirse en la capital alemana. El nuevo Computerspiele Museum está dedicado exclusivamente a ellos.

PÚBLICO

Podría haber sido un simple viaje por la historia de los videojuegos a lo largo de los últimos sesenta años, pero el nuevo museo berlinés va más allá y permite hacer a todos los aficionados lo que más les gusta: jugar, efectivamente. Un reclamo perfecto para aquellos que estén pensando una escapada a Berlín.
El Computerspiele Museum repasa, en sus más de 500 metros cuadrados de exposición permanente, la evolución de los videojuegos, desde la primera computadora -una enorme Nimrod- fabricada en 1951 ex profeso para practicar con un juego, el Nim, hasta las más modernas y minúsculas consolas en tres dimensiones.
Su impresionante colección está formada por 14.000 juegos y 2.300 ejemplos de hardware, lo que la convierte en una de las mayores del mundo, si no la mayor de Europa.
Todos aquellos que tenga más o menos alrededor de 30 años, o simplemente sean amantes de los videojuegos tanto de última generación como de los retro, pueden encontrar, y jugar, con piezas históricas como la Computer Space, desarrollada en 1971 por los estadounidenses Ted Dabney y Nolan Bushnell. Esta máquina de marcianitos, con su característico color verde brillante exterior, fue el primer videojuego automático con monedas.
De Dabney y Bushnell, que más tarde fundarían la empresa Syzygy, salió también el mítico Pong, el primer videojuego de tenis en el que dos pequeños palitroques blancos a izquierda y derecha de la pantalla, sobre fondo perenne verde, se disputaban un sencillo punto blanco.
También se puede admirar una máquina de monedas original del mítico Space Invaders (1978), de Toshihiro Mishikado, con su pléyade de marcianitos descendiendo cada vez más rápido hacia el jugador. O incluso probar otro clásico de los videojuegos, el Pac-man o Comecocos, de 1980 y creado por la firma Namco.

Entre el más variopinto muestrario de mandos de juego o joystick, prácticamente desaparecidos ya en las nuevas consolas, del museo destaca un modelo de 1,20 metros denominado Jumbo y fabricado por Atari en 1977.

El museo está dividido en tres partes: Homo Ludens o la prehistoria de los juegos digitales; la evolución histórica de los videojuegos y Homo Ludens Digitalis, la situación actual, en la que se abarca la relación entre la máquina y el hombre, sin olvidar las ‘adicciones'.
En la evolución de los juegos electrónicos presentes en el museo berlinés se halla una muestra del primer juego del que se tiene conocimiento, un dispositivo de tubos de rayos catódicos de 1947, inspirado en los radares y el lanzamiento de misiles de Thomas T. Goldsmith Jr. y Estle Ray Mann.También hay ilustraciones de El Turco, una máquina de ajedrez presentada por Wolfgang von Kempele en 1770 y que durante unos años conmocionó a Europa, hasta que se descubrió su estafa.
Los seguidores de Nintendo, Sega, Spectrum o Amstrad pueden contemplar además una pared formada por varios cubos con aspecto de enormes pixeles que están enumerados por los hitos de la historia mundial de los videojuegos desde Super Mario o Zelda, hasta Gran Theft Auto, actualmente un gran icono en el mundillo.


Computerspiele Museum

 

Más noticias