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"Es más difícil de adiestrar el humano que el perro"

César Millán, experto en conducta canina. Visitará Madrid con su espectáculo los días 2 y 3 de mayo

REBECA FERNÁNDEZ

César Millán es el líder de la manada. Acostumbrado a vivir entre perros, este mexicano nacido en 1969 ha levantado un imperio en torno a estos animales, a los que trata de rehabilitar en el programa El encantador de perros, que en España emite Cuatro. Además, prevé crear nuevos contenidos en castellano, que serán emitidos en América Latina y España, y visitará Madrid los próximos días 2 y 3 de mayo con su espectáculo en vivo. "Los perros me quitan la tristeza", confiesa por teléfono desde Los Ángeles un hombre que en México fue apodado el Perrero que significa que tienes pulgas y desprendes olor a can, y que tras entrar ilegalmente en Estados Unidos cumplió el sueño americano.

¿Su trabajo se dirige más a rehabilitar a los humanos que a los perros?

Claro que sí. Ellos piensan que es el animal el que tiene que cambiar. El perro sabe comportarse siempre y cuando no reciba una información errónea. Por ejemplo, en Estados Unidos les encanta darle cariño al perro cuando está ansioso, y así el perro va a creer que esa es la forma de ser que tú quieres que tenga. Aquí creen que si le dan cariño, el perro va a cambiar, pero esa no es la verdad. Por eso tengo el show de televisión.

¿Quién es más difícil de adiestrar?

Definitivamente el humano. Yo soy de México, donde los perros están flaquitos pero no tienen problemas psicológicos. Los perros en Estados Unidos están gorditos pero tienen ese tipo de problemas.

"El amor incondicional es lo más importante que nos enseñan"

¿El peor error que cometen los dueños es humanizar a los perros?

Sí. Sólo es beneficioso para el humano, porque llena un vacío y muchas veces lo convierte en su bebé, pero así el perro se desequilibra.

¿Cualquier perro puede ser rehabilitado?

"La existencia de razas conflictivas es un mito. Sólo son poderosas"

El 99% de los perros con los que yo he trabajado sí. El 1% son perros que tienen problemas neurológicos y no les puedo ayudar. Ahora estoy trabajando en uno de los casos más fuertes que yo he tenido en el show. Es un bulldog inglés grandísimo que ha mordido a nueve personas. Ahora está viviendo conmigo, y después de unos días el amigo está increíble y no ha mordido a nadie.

¿Existen razas conflictivas?

Lo de las razas conflictivas es un mito, una información errónea de la que el pobre perro no se puede defender. Simplemente son razas poderosas y, por lo tanto, pueden causar un daño físico más grave. Pero la agresividad existe en cualquier raza.

¿La culpa es de los dueños?

Claro. Los perros con los que mis hijos crecieron fueron pitbull y rottweiler y nunca les mordieron o lastimaron.

¿Qué es lo más importante que nos enseñan los perros a los humanos?

La simplicidad, la complicidad, el amor incondicional, ellos saben olvidar. Tu puedes hacerle algo al perro y cinco segundos después está moviendo la cola. Siempre te están diciendo que eres lo mejor del mundo y aunque te sientas mal, el perro siempre encuentra la manera de hacerte sentir mejor. En mi caso, cuando estoy tres o cuatro días sin perros alrededor, me da ansiedad porque me aportan la relajación de tener los pies en la tierra y disfrutar lo que tengo. También me quitan la tristeza si extraño a mis hijos, o si me enojo con un humano.

¿Su interés por los animales nació de su trabajo en la granja junto a su abuelo?

Sí. Yo soy de rancho, tengo familia de pueblo y es normal tener gallinas, puercos y vacas, lo que no lo era es que mi abuelo tuviera una manada de perros. Crecí observando la relación entre ellos y la relación entre mi abuelo y la manada. Después me fui a la ciudad y allí me di cuenta de que la gente de ciudad no tiene tanto interés en el perro. En México me decían el Perrero, que significa que hueles a perro y que tienes pulgas. Tiene un significado negativo, no es nada de lo que sentirse orgulloso. Por eso tuve un poquito de resentimiento con mis amigos de la adolescencia.

Pasó de perrero' a entrar ilegalmente en EEUU y cumplir el sueño americano...

Sí, con 21 años crucé. Fui ilegal pero ya estoy nacionalizado acá. Necesité dos semanas para pasar. Mi padre me dio cien dólares y cuando me quedé sin dinero empecé a pedir trabajo. Con un dólar comía dos perritos calientes al día y fue lo que comí durante muchos meses. Encontré trabajo cortando el pelo a perros en San Diego, y cuando me fui a Los Ángeles es cuando me convertí en paseador de perros. Aunque era pobre, mi siguiente meta era comprar un rancho, y ahora tengo uno de 43 hectáreas para caminar libremente con la manada.

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