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A más turistas, más tiendas abiertas

Ante la propuesta del Gobierno de flexibilizar horarios, los comerciantes creen que no hay demanda suficiente

A. M. VÉLEZ

El Gobierno trasladó ayer a los pequeños y medianos comerciantes las líneas maestras de su propuesta para liberalizar parcialmente los horarios del sector. Según explicó el presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), Manuel García Izquierdo, tras reunirse con el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, la ampliación de horas y días de apertura en domingos y festivos sólo se aplicará "en ciertas épocas" del año. Es decir, cuando más turistas haya, porque, como ya avanzó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la idea del Ejecutivo es restringir la liberalización a las zonas de especial afluencia turística.

El pequeño comercio, a diferencia de las grandes superficies, rechaza de plano la idea, que aún no se ha plasmado en una "propuesta concreta", según el presidente de la CEC, que recordó que la competencia en materia de horarios comerciales es del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y de las comunidades autónomas (el Estado fija unos mínimos que luego las regiones pueden ampliar). Catalunya, Aragón, Andalucía, Castilla y León y Galicia son reticentes a la idea del Ejecutivo, que Comercio y la secretaría de Estado de Economía rechazan detallar. El sector ha pedido una reunión con el ministro de Industria, Miguel Sebastián.

La liberalización genera empleo, según el Ejecutivo y las grandes cadenas

La CEC, que representa a más de 500.000 pymes, dice que, en tiempos de crisis, la reforma "no toca". La consideran una liberalización total "por la puerta falsa", por el fuerte peso del turismo en muchas ciudades. Sus representantes volvieron a reclamar ventajas fiscales, pero negaron que, de tenerlas, puedan ser moneda de cambio para la ampliación de horarios.

Para el secretario general de la CEC, José Guerrero, esa iniciativa, que actualmente se reserva a comercios con menos de 300 metros cuadrados de superficie ubicados en zonas de gran afluencia turística (una calificación que solicitan los ayuntamientos y otorgan las comunidades autónomas), "no va a mejorar la competitividad ni a aumentar la demanda", y empeorará la situación de un sector que, dijo, aún "no ha tocado fondo" y sufre una "restricción importante" del crédito bancario.

La patronal de grandes superficies, Anged, comparte la tesis del Gobierno de que la liberalización "contribuye a dinamizar la inversión, a la creación de empleo y a la reducción de los precios". Pedro Campo, vicepresidente de la CEC, no lo cree así. El también presidente de la Federación de Comercio de Euskadi puso el ejemplo de su comunidad, donde no puede abrirse ningún festivo y se crea "más empleo" y la economía "crece más" que en Madrid, paradigma de la libertad de horarios.

El comercio lo niega y pone de ejemplo a Euskadi, la región más restrictiva

El presidente de la CEC se quejó de que, de ampliarse las aperturas, la conciliación familiar para los comerciantes (el 90% son autónomos) será "prácticamente imposible". García Izquierdo pidió que no se rompa el "equilibrio" entre los diferentes formatos comerciales y dio cuenta del "sufrir" de un sector que emplea a más de dos millones de personas y que, con un paro del 9%, menos de la mitad de la media, es "el que menos empleo ha destruido". Y no por falta de ganas: el número dos de la CEC se quejó de que los comerciantes no pueden "asumir los costes del despido", por el pequeño tamaño de sus empresas y la elevada antigüedad de sus empleados.

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