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¿Quién mató a Mari Luz?

La familia de la niña de Huelva se aferra a la autopsia y confía en encontrar al responsable

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La autopsia de Mari Luz Cortés se ha erigido en el eje central sobre el que gravitará a partir de ahora la investigación policial, si bien todo apunta a que fue asesinada.

El cadáver de la pequeña onubense de cinco años permanece en el nuevo tanatorio de Huelva, a expensas de las conclusiones del examen forense, en el que ha estado presente un equipo especializado de la Policía Científica desplazado desde Madrid.

Ningún familiar, según el portavoz, Luis Molina, ha visto aún el cuerpo.
Además, miembros de la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Bomberos rastrean de nuevo las orillas de la bocana de acceso al Puerto de Huelva, lugar en el que el viernes fue visto, por primera vez, el cadáver de la niña tras 54 días desaparecida.

La zona ha quedado localizada con GPS desde su avistamiento por un trabajador de las fábricas onubenses cuando se encontraba a bordo de un buque cercano. El cuerpo, cubierto de restos marinos flotando en la ría del Odiel, tuvo que ser remolcado a tierra.

Segunda prueba

Tanto las ropas como los rasgos físicos del cadáver permitieron identificar casi al cien por cien a Mari Luz a las pocas horas de su hallazgo. Sin embargo, una vez decretado el secreto de sumario, quedan numerosas incógnitas en el aire, como las causas y el momento de la muerte, o si la niña sufrió algún tipo de agresión sexual.

De ahí que los trabajos forenses hayan superado las 14 horas de duración -desde las ocho de la tarde del viernes a las diez y media de la mañana de ayer-.

Y de ahí, también, que los padres de la pequeña, Juan José Cortes e Irene Suárez, pretendan una segunda autopsia. Ambos quieren cerciorarse de que no escapa a los investigadores ni el más mínimo detalle.

Todos coinciden en que de la minuciosidad de esas pruebas -cuyos resultados esperan conocer mañana lunes, incluida la de ADN-dependen las pesquisas que podrán dar con el autor o los autores del supuesto crimen. En ello, además, mantiene ahora depositada la familia todas sus esperanzas.

Luis Molina fue el único que atendió ayer a los medios de comunicación -nueve unidades móviles de televisión y decenas de periodistas españoles y extranjeros- que montan guardia a la entrada del tanatorio, acordonado y custodiado por agentes policiales.

La última esperanza

'La etapa de encontrar a Mari Luz se acabó. Por desgracia, ya la tenemos con nosotros de la forma en que la tenemos. Ahora toca buscar al responsable o los responsables de este acto macabro', declaró rodeado de una nube de objetivos.

Llegado el caso, avanzó, los padres pedirán un nuevo análisis forense 'para contrastarlo, para tener más confianza y más seguridad'. 'Es lo último que ya les queda por hacer por su hija', remachó.

Sobre el dinero recaudado -unos 31.000 euros-, la familia dijo que se destinará a los detectives privados para ayudara la investigación policial.