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Medgaz arranca a medio gas

El gasoducto que une España y Argelia, recién inaugurado, apenas trabaja a un 20% de su capacidad

MIGUEL ÁNGEL CRIADO

Medgaz ya insufla gas a España pero lo hace casi bajo mínimos. Con cerca de 900 millones de euros de inversión, el gasoducto que une Argelia con la costa de Almería ha sido uno de los proyectos más caros del sector energético español de los últimos años. Sin embargo, lo que prometía ser la gran apuesta por la seguridad del suministro y el abaratamiento del combustible va camino de convertirse en un tubo más. Trabaja a un 20% de su capacidad y se está limitando a desviar el tráfico que antes pasaba por Marruecos.

El primer gasoducto con enlace directo a España desde un país productor entró en servicio comercial a comienzos de mes. Con un año de retraso frente al calendario previsto, la terminal de compresión de Beni Saf, en la costa argelina, comenzó a bombear gas en marzo a una velocidad de seis metros por segundo, recorriendo 210 kilómetros hasta llegar a la terminal de recepción de El Perdigal, cerca de la capital almeriense. El 1 de abril ya se había llenado el tubo y empezó la distribución a la red gasista española. Con una capacidad de envío de 11,4 bcm (millones de metros cúbicos) al año, Medgaz bastaría para abastecer un tercio de las necesidades de gas que tuvo España en 2010.

Por sí sólo, Medgaz bastaría para cubrir un tercio del consumo de España

Sin embargo, no hubo la acostumbrada inauguración oficial en España, y más para una infraestructura de esta envergadura, considerada prioritaria por el Gobierno español y apoyada por la UE. Sólo se produjo una discreta firma de contratos de compromiso de suministro en Argel a la que ni siquiera asistieron todos los socios. Estaba Sonatrach, la empresa estatal argelina que explota los hidrocarburos de aquel país, que tiene el 36% de Medgaz, y directivos de la francesa GDF Suez (12%). Por parte española, mayoritaria en la sociedad, sólo acudió Cepsa (20%). Los directivos de Iberdrola (20%) y Endesa (12%) no llegaron, al perder un avión. Entre todos se han comprometido a comprar ocho bcm anuales durante los próximos 20 años.

Pero los datos contradicen las declaraciones. Según Enagás, el gestor del sistema de distribución en España, Medgaz aporta una media diaria de 82 gigavatios/hora al día (GWh/día). Las proyecciones señalan que la cifra subirá hasta 100,2 GWh/día a finales de mayo. Haciendo la equivalencia entre unidades de energía esto supondría unos 3,18 bcm al año, muy lejos de los ocho contratados. Además, esta cantidad no es una aportación extra al sistema: Medgaz se está limitando a desviar buena parte del gas que antes viajaba por el gasoducto GME, que cruza Marruecos y llega a España por Tarifa. Las tablas de Enagás lo muestran claramente. Si GME aportaba en marzo 295 GWh/día, en mayo serán 187,5. Lo que pierde GME, lo gana Medgaz.

En Medgaz, sus directivos no quieren hacer declaraciones y remiten a los distintos socios. Y estos, a notas de prensa ya publicadas. Sólo desde Cepsa explican que el aumento del suministro "será progresivo". Ni siquiera la filial comercializadora de Sonatrach en Españahabla. Esta compañía, que venderá directamente el gas de Medgaz a grandes clientes, tiene reservado un caudal de 2,88 bcm anuales. Del resto, Endesa ha empezado a recibir gas, aunque de forma parcial, e Iberdrola aún no usa su parte del tubo. Aunque algunos aseguran que las bajas cifras son provisionales, fuentes del sector señalan que la cifra no va a subir en los próximos meses.

Sin la conexión con Francia, pierde buena parte de su sentido

La infrautilización de Medgaz contradice toda lógica. "Al ser una interconexión directa con un país productor siempre será positivo, en particular desde el punto de vista de la seguridad del suministro", explican desde Enagás. También debería haber otros aspectos positivos, como el precio. Según la propia Medgaz, el coste de su gas sería la mitad que el de Noruega, por ejemplo. La menor distancia y la ventaja comparativa que supone un gasoducto frente al flete de barcos o la inexistencia de peajes de terceros países son las causas. Otro punto fuerte de Medgaz era, al menos en su diseño inicial, que ayudaría a reducir la dependencia que tiene Europa del gas ruso. La presencia de GDF Suez responde en parte al interés galo en este sentido. De hecho, "Medgaz alcanzará su sentido pleno cuando haya interconexión a Europa por Francia", recuerda Enagás. El problema es que los franceses no parecen muy interesados en construir el MidCat, la conexión prevista por Catalunya que podría transportar hasta siete bcm de gas (presumiblemente argelino) al año. Y sin esa conexión, Medgaz pierde buena parte de su sentido.