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La ministra de Economía alerta de que la recuperación mundial podría ralentizarse

EFE

La vicepresidenta segunda del Gobierno español y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, alertó hoy en el FMI de que la recuperación mundial podría ralentizarse una vez que se retiren las políticas de estímulo.

Salgado habló en nombre de la Unión Europea, pues España ostenta actualmente la presidencia rotatoria, ante el Comité Monetario y Financiero Internacional, el principal órgano asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La ministra no se refirió a la situación en Grecia, con una grave crisis fiscal, pero enfatizó que todos los países europeos deben apretarse el cinturón y retirar los programas de estímulo fiscal "como tarde en 2011".

"Los últimos acontecimientos demuestran la necesidad de fortalecer y complementar el marco existente para garantizar una situación fiscal sostenible en la zona euro", dijo Salgado en su discurso, distribuido a la prensa en inglés.

La ministra afirmó que el ajuste fiscal debe ser "ambicioso" y advirtió de que mantener la actual expansión presupuestaria durante demasiado tiempo podría hacer "insostenible" el nivel de deuda en Europa.

La retirada de esos programas, así como de la política de dinero barato en los países ricos, tendrá un impacto sobre la recuperación, reconoció la ministra.

"La economía mundial podría experimentar otro período de debilidad una vez que los estímulos fiscal y monetario sean suprimidos", advirtió Salgado.

La ministra manifestó cierto optimismo con respecto al repunte de la economía europea, pero enfatizó que la inversión sigue "débil" y el mercado de trabajo continúa sin recuperarse.

El FMI prevé que la zona euro crezca un 1 por ciento este año y un 1,5 por ciento el que viene, lo que la sitúa entre los últimos puestos en la recuperación mundial.

En su discurso, Salgado expresó el apoyo de la Unión Europea a la redistribución del poder en el seno del Fondo para reflejar mejor el peso de los países miembros en la economía mundial.

El G-20 respalda una transferencia del voto "para los mercados emergentes dinámicos y los países en desarrollo de por los menos el 5 por ciento de los países sobre-representados a los países infra-representados".

Salgado enfatizó que los países ricos poco representados también deberían beneficiarse con el cambio, en lugar de que el aumento de voto se restrinja a las naciones en desarrollo.

La última reforma otorgó a España el 1,6 del poder de voto en el FMI, pero ese porcentaje es aún inferior al peso de su economía en el mundo, por lo que el Gobierno aspira a ganar con la nueva redistribución.

Aunque el G-20 marcó enero de 2011 como fecha límite para alcanzar un acuerdo al respecto, el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, dijo el viernes que prevé que haya un pacto en noviembre próximo, dado el estado avanzado de las negociaciones.

No obstante, permanecen algunas diferencias de opinión.

Mantega recalcó que Brasil quiere que se elimine de la fórmula que reparte el poder de voto una variable que mide la apertura económica de los países, la cual beneficia particularmente a las naciones europeas pequeñas.

En cambio, Salgado dijo que Europa no desea modificar esa ecuación.

Otra reclamación de los países en desarrollo es que Estados Unidos y Europa acaben con el pacto tácito por el cual Washington se reserva la presidencia del Banco Mundial y Bruselas la dirección del FMI.

Salgado dijo que los jefes de esas instituciones "deberían ser nombrados en un proceso abierto, transparente y basado en sus méritos, sin importar su nacionalidad o sexo".

No obstante, condicionó la aplicación de ese principio en el FMI a que también se adopte en el caso del Banco Mundial.

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