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Ministros de Brown se beneficiaron de los gastos

Las revelaciones apuntan a nueve miembros del Gobierno británico, incluidos dos pesos pesados

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Las bombas informativas que viene publicando el diario británico The Daily Telegraph desde hace 15 días cayeron ayer sobre el primer ministro, Gordon Brown, y a su derecha e izquierda en el Parlamento. En esas dos sillas se sientan respectivamente el ministro de Economía, Alistair Darling, y la portavoz del partido en la Cámara de los Comunes, Harriet Harman. Dos de las personas más importantes del Gobierno, que ayer volvieron a salir en la portada del periódico por sus gastos a cuenta del erario público.

Pero no fueron los únicos. Según el diario británico, nueve ministros laboristas usaron 11.000 libras de los contribuyentes para pagar a sus asesores fiscales privados en los cuatro últimos años, la cifra se duplica si se suman otra clase de asesorías. No obstante, las normas de los Comunes se lo permiten.

El caso de Harman especialmente grave porque es una de las personas que debe velar para que los diputados cumplan las reglas salpica también a Ed Miliband, secretario de Energía y Cambio Climático, y Douglas Alexander, secretario de Desarrollo Internacional.

Los tres contrataron a la periodista Scarlett McGwire para que asesorase al Partido Laborista en su relación con los medios. La oficina de gastos del Parlamento recibió facturas por 20.000 libras en concepto de honorarios de McGwire entre 2004 y 2008. Según el periódico, Harman se aprovechó del conocimiento mediático de la periodista para catapultar su imagen y meterse en el Gabinete de Brown en 2007.

Este extremo fue negado ayer por Harman, que al tomar posesión de su cargo en la Cámara de los Comunes se comprometió en su página web a hacer todo lo que estuviese en su mano 'para obligar al Parlamento a mantener el debate más democrático, abierto y transparente del mundo'.

La mitad de esas 20.000 libras están en la cuenta de gastos de Harman, que pagó a McGwire 587 libras mensuales durante 2004 y más de 800 durante el año siguiente. Miliband y Alexander, por su parte, pusieron las otras 10.000.

El caso del ministro de Economía no es menos grave. El Daily Telegraph aseguraba ayer que Darling pagó a su asesor fiscal con fondos pedidos a la oficina de gastos. Ayer, Darling intentó defenderse: 'Como muchos otros diputados, utilicé una cuenta para preparar mi declaración y asegurarme de que pagaba los impuestos necesarios'.

El uso reprobable de dinero público pone en un aprieto al encargado de sacar al Reino Unido de la crisis. Más aún porque las facturas de su asesor fiscal fueron muy elevadas. Darling reclamó 1.400 libras durante dos años por el trabajo del que elaboraba sus declaraciones de la renta. Otros ocho ministros laboristas siguieron sus pasos.

Entre los ministros que solicitaron la devolución de las facturas de asesoría fiscal están David Miliband, ministro de Exteriores y eterno candidato a sustituir a Brown al frente del partido, y James Purnell, secretario de Trabajo y Pensiones.

A este tipo de gastos hay que añadirles algunos caprichos que también reveló ayer el rotativo británico.

La ministra de Interior, Jacqui Smith, regaló un iPhone a su marido valorado en 240 libras a cuenta del contribuyente. Previamente, la ministra pasó una factura de Internet en la que se incluía la compra de dos películas porno en la televisión por cable.

Por otro lado, Ed Balls, uno de los consejeros más cercanos a Brown, reclamó 30 libras por la compra de dos poppies, las amapolas que portan los británicos para recordar a sus caídos.

El primer ministro Brown prometió la semana pasada que su partido iba a revisar las cuentas de todos los diputados y que algunos lo tendrían muy difícil para renovar su escaño. Tras las últimas revelaciones, Brown tendrá complicado elaborar el organigrama de su partido para la próxima legislatura. Los que devuelvan el dinero, sin embargo, quedarán exonerados.

Nicholas y Ann Winterton, dos de los diputados conservadores más antiguos y conocidos como la “familia gastos”, por sus artimañas a la hora de reclamar dinero al Parlamento, decidieron ayer que no se presentarán a la reelección en sus respectivas circunscripciones tras el escándalo destapado por el ‘Daily Telegraph’.
Ambos compraron una mansión de 700.000 libras en los años 90 y la cedieron en fideicomiso a una familia que después la traspasó a los hijos de los Winterton, que son los dueños actuales de la casa.

De esta manera, el matrimonio de diputados no sólo eludió el pago de unos cuantos cientos de miles de libras en concepto de herencia, sino que además, se llevó del contribuyente 120.000 por su buena obra. Desde hace algo más de dos semanas, dos diputados del partido laborista, cuatro ‘tories’, incluidos los Winterton, y el presidente del Parlamento han anunciado ya que no se presentarán a la reelección.

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