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Una modelo de 35.000 años

Una oronda figura femenina, encontrada en una cueva de Alemania, es el retrato figurativo humano más antiguo que se conoce

MANUEL ANSEDE

Hace más de 35.000 años, un sensible Homo sapiens agarró un colmillo de mamut lanudo en una caverna de la actual Alemania y comenzó a tallar una figura femenina. La esculpió con unos pechos descomunales, como si fuera una vaca lechera erguida, y con una vulva sobredimensionada que más parece la cicatriz de una cesárea. A su lado, las orondas figuras del escultor colombiano Fernando Botero parecen sílfides.

La estatuilla apareció, quebrada en media docena de fragmentos, en septiembre de 2008 en la cueva de Hohle Fels, en el suroeste de Alemania. Su descubridor, el arqueólogo Nicholas Conard, de la Universidad de Tubinga, se percató en seguida de que estaba ante un hallazgo "revolucionario", que se publica hoy en Nature. La rolliza figura, bautizada como Venus de Hohle Fels, es a su juicio la representación artística figurativa más antigua que se conoce de un ser humano. Aquel artista del Paleolítico Superior fue el primero, según los restos arqueológicos encontrados hasta la fecha, que tuvo la suficiente destreza como para abandonar el arte abstracto e intentar el realismo para retratar a un congénere.

"No hay duda de que la representación de pechos sobredimensionados y de nalgas y genitales acentuados son el resultado de una exageración deliberada de los caracteres sexuales de la figurilla", explica Conard sobre su hallazgo,. Algunos rasgos de la escultura, como el "énfasis extremo" en sus atributos sexuales y la falta de interés en los detalles faciales son comunes a las célebres venus, como la de Willendorf, de la cultura Gravetiense, comenzada hace unos 28.000 años y finalizada hace 22.000. Por ello, los expertos tendrán que buscar ahora la función de la Venus de Hohle Fels entre el abanico de cometidos propuesto para las venus conocidas.

Desde 1893, cuando el arqueólogo francés Édouard Piette encontró la Venus de Brassempouy en un pueblo de las Landas, los especialistas han visto en las figurillas femeninas iconos de la fertilidad, muñecos para los niños y cánones de la belleza, como revistas porno del Paleolítico. Algunos, incluso, han sugerido que estatuillas de medio tamaño, como la Venus de Willendorf, con una talla de más de 10 centímetros de longitud, podrían haber sido utilizadas como juguetes sexuales.

El pequeño tamaño de la Venus de Hohle Fels parece descartar esta última hipótesis, ridiculizada por muchos arqueólogos. Y, además, su descubridor apunta en otra dirección. "Aunque existe un largo debate sobre el significado de las venus paleolíticas, su explícita representación de los atributos sexuales sugiere que son una expresión directa o indirecta de la fertilidad", explica Conard.

Sex shop prehistórico

El arqueólogo Paul Mellars, de la Universidad de Cambridge (EEUU), incide en la perspectiva sexual en un análisis que acompaña a la publicación del hallazgo en Nature. Para este científico, la obsesión por los rasgos femeninos presente en la Venus de Hohle Fels no debería ser ninguna sorpresa, porque ya se han registrado dibujos abstractos de vulvas en yacimientos franceses del mismo periodo que la cueva alemana, el Auriñaciense. "Curiosamente, este aspecto de simbolismo sexual del arte es simétrico, porque en los mismos yacimientos [en los que se han desenterrado venus] también se han encontrado representaciones fálicas explícitas, talladas en hueso, en marfil o en cuerno de bisonte", subraya Mellars. De hecho, la caverna de Hohle Fels parece un sex shop prehistórico. En 2005, el propio Conard anunció el hallazgo de un falo de pedernal pulido, con un tamaño de 20 centímetros y una anchura de tres. El instrumento, tallado hace 28.000 años, pudo haber sido utilizado como un consolador, según los científicos. A juicio de Mellars, "la posibilidad de que estos falos pudieran ser juguetes para chicas", como le sugirió un dubitativo estudiante de primer año, "no debería ser descartada".

El investigador estadounidense añade una interpretación que parece más relevante para desenmarañar la evolución de la especie humana. Las primeras poblaciones de Homo sapiens desembarcaron en Europa procedentes de África, donde dejaron un rastro de arte abstracto realizado hace 75.000 o, como mucho, 95.000 años. Pero, según Mellars, la adopción de un arte figurativo, empeñado en retratar la naturaleza de una manera realista, es un fenómeno exclusivamente europeo, sin un parangón africano más allá de la barrera de los 30.000 años.

Mutación del cerebro humano

"Es polémico el tema de hasta qué punto esta explosión simbólica, asociada con el origen y la dispersión de nuestra especie, refleja una reorganización fundamental de las capacidades cognitivas del cerebro humano, quizá relacionada con un salto hacia delante similar en la complejidad del lenguaje", detalla Mellars.

El catedrático de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Baena, resta importancia al descubrimiento de la Venus de Hohle Fels. "No está en un rango cronológico que nos sorprenda. La figura tiene 35.000 años, si tuviera 70.000 me hubiera quedado con la boca abierta", comenta. Baena tampoco se cree que los Homo sapiens europeos tengan la patente mundial del arte figurativo. "En la cueva de Blombos, en Suráfrica, se han encontrado collares y otros útiles con una decoración simbólica muy elaborada, fabricados hace más de 75.000 años. Es más que probable que en Blombos fueran capaces de hacer arte figurativo", elucubra.

Baena admite la dificultad de proponer una función para las venus, porque "el pensamiento no fosiliza". "Los arqueólogos tendemos a pensar que todo lo que encontramos tiene un significado mágico o religioso, pero tendría que aparecer una venus en la mano del esqueleto de un niño enterrado para conocer su función", bromea.

 

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