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Mónica Naranjo captura la "magia" del directo en su nuevo disco, "Adagio"

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La "magia" del directo caracteriza el nuevo disco de Mónica Naranjo, "Adagio", un concierto grabado en el Teatro de México el pasado mes de octubre y con el que la artista convierte en "eterno" un formato "atemporal" que hubiese sido "una lástima" no grabar.

Para su última gira, "Adagio", la cantante española quería cantar en "un teatro" junto a una orquesta sinfónica, porque, según explica en una entrevista con Efe, se ha perdido la "costumbre de escuchar música clásica".

Mónica Naranjo sabe que este tipo de conciertos "no es rentable" pero cuando actúa "a un metro del público" explica que está "en el cielo". "Es grandioso", añade.

Tras siete años de "silencio", Naranjo volvió a "renacer" con "Tarántula" (2008), un disco que le sacó del "autoexilio" en el que se recluyó porque se "esclava del sistema". "Afortunadamente, me tiré del barco a tiempo", explica sobre una decisión que la mantuvo al margen de la vida pública.

Y ahora Naranjo vuelve a sorprender con este nuevo trabajo, "Adagio", que se publica el próximo martes y en el que recoge temas como "Sobreviviré", "Europa", "Óyeme", "Amor y lujo", "Usted", "El despertar" o "La soledad".

Además, incluye un DVD con el espectáculo al completo y varios extras que narran "la preparación divertida de la gira" como "Adagio entre cajas", "Cuaderno de bitácora" y "Nace alma".

La protagonista del concierto es Alma, una muñeca que retrata la vida y la muerte. Un espectáculo que debía grabarse en México porque "'Tarántula' se grabó en España y 'Adagio' tenía que hacerse en México".

"Cuando estoy en España, echo de menos México y es un extrañar que duele. Pero cuando estoy allí también extraño muchísimo mi país", explica Naranjo, quien cree que esta "división" es "horrible".

"Adagio" es un tempo que se podría traducir como un movimiento lento. Naranjo cree que "a fuego lento es la mejor manera de poder solidificar un camino".

Su éxito profesional fue "muy rápido" y por eso ahora quiere "degustar, disfrutar y recordar las cosas" y ha decidido grabar este concierto. "Nunca sabes si esa historia se va a volver a repetir", puntualiza.

Con un público fiel del que "no todos los artistas pueden presumir", porque "el mío está completamente abierto a evolucionar y a cultivarse conmigo". "Me considero una persona muy bendecida", destaca la artista.

Y dentro de su renovación y reinvención constante, Naranjo no quiere saber nada de "las críticas porque condicionan". La cantante quiere "ser libre a la hora de crear" y "dejarse llevar", explica.

"No suelo impregnarme de cosas ni buenas ni malas", afirma rotunda pensando que "mientras disfrute encima de un escenario y crea fervientemente en lo que hago, seguiré".

Y en tan sólo unas semanas se volverá a subir al escenario para defender sus éxitos en versión sinfónica, en ciudades como Málaga, Murcia, Madrid, San Sebastián, Tenerife, Barcelona o Granada.

El próximo año visitará Venezuela, Chile, Argentina, México, Costa Rica y ciudades estadounidenses como Miami y Los Ángeles.

"En Centroamérica, las personas te dan lo que no tienen", opina Naranjo, quien cree que el público tiene "una gran humanidad y cercanía", unas características que "emocionan" porque el "europeo suele ser más frío".

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