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Morales abre con un acto político-folclórico las reuniones previas a la Asamblea de la OEA

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El presidente boliviano, Evo Morales, abrió hoy las reuniones previas a la inauguración de la Asamblea General de la OEA con un acto político-folclórico, en el que reiteró su tesis de que "el capitalismo se derrumba".

Grupos de bailarines y músicos, recitadoras de poemas y representantes de izquierda de países vecinos se congregaron en la llamada "cumbre social", celebrada durante algo más de una hora en un coliseo universitario.

El mandatario boliviano criticó la cooperación internacional estadounidense y especialmente las donaciones de alimentos como el trigo a países pobres como Bolivia.

"La donación no era por solidaridad, no era por cooperación, sino era una forma de dominación al pueblo boliviano mediante el estómago", dijo Morales, al tiempo que agradeció "públicamente" a la mandataria argentina, Cristina Fernández, su ayuda en esta cuestión: "Nos vendió con facilidades, rápidamente, para que no falte pan en Bolivia".

"Lamentablemente, tenemos un sistema capitalista que todavía está vigente aunque en decadencia. Siento que el capitalismo se derrumba", agregó Morales.

La Organización de Estados Americanos (OEA), el más antiguo de los mecanismos regionales, comienza hoy su 42a. Asamblea General con notables ausencias, incluida la de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y casi la mitad de los cancilleres latinoamericanos.

Representantes de 34 países americanos, todos menos Cuba, que no quiere volver a la OEA tras décadas de exclusión, estudiarán hasta el martes una propuesta boliviana sobre "seguridad alimentaria con soberanía", concepto genérico que todos aceptan, aunque cada cual de da diferente significado.

El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, dijo en una reunión paralela a la "cumbre social" de Morales que la seguridad alimentaria es "uno de los más grandes desafíos que enfrenta la región"

Resaltó que en la región hay 53 millones de latinoamericanos y caribeños, un 9 % de la población, que padecen hambre crónica, a pesar de que paradójicamente suben la producción de alimentos y sus exportaciones.