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La muerte de Sébire reabre el debate de la eutanasia en Francia

En Europa, esta práctica es legal sólo en Bélgica, Holanda y Luxemburgo. En países como Grecia, Portugal o Polonia se considera un homicidio. 

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La muerte de Chantal Sébire, a la que la justicia francesa había negado un suicidio asistido por un cáncer incurable que le había desfigurado el rostro, ha puesto el punto final a un drama que ha reabierto el debate de la eutanasia que Francia creía haber cerrado hace tres años. Las autoridades no dieron detalles el jueves sobre cómo murió Chantal Sébire, de 52 años, el miércoles por la noche. La ex profesora sufría de un extraño y doloroso tumor nasal que le había privado del paladar, del olfato y de la vista y abultado sus ojos y nariz de forma desproporcionada.

El lunes, un tribunal de Dijon le negó la ayuda médica que pedía para morir, porque eso violaría el código médico y una ley para poner fin a la vida aprobada en 2005 que permite la 'eutanasia pasiva' pero prohíbe el suicidio asistido. El portavoz del Gobierno Luc Chatel dijo que Jean Leonetti, el diputado del partido UMP del presidente Nicolas Sarkozy que redactó aquella ley, revisaría el texto en las próximas semanas para ver 'si existe ahora la voluntad de ir más lejos que la ley de 2005'.

El caso Sébire, muy seguido por los medios de comunicación franceses en las últimas semanas, ha provocado peticiones para una nueva ley que permita excepcionalmente y en casos extremos el suicidio asistido. Aunque también muchos políticos han advertido que la legalización de la eutanasia podría acarrear abusos. 'Tendremos que actuar con rapidez, porque casos excepcionales como el de Chantal Sébire ocurren con regularidad', dijo Chatel.

El debate de la eutanasia también se produce de forma regular en Francia, donde las encuestas muestran que muchos simpatizan con los pacientes que sufren y buscan una muerte sin dolor pero rechazan la legalización de la eutanasia activa.

Una madre que ayudó a morir a su hijo 

La ley de 2005 fue aprobada después de que una madre ayudara a un médico a poner fin a la vida de su hijo que quedó ciego, mudo y paralítico después de un accidente de tráfico y que estuvo luchando dos años y medio por conseguir el amparo legal para una inyección letal. Leonetti, que también es médico, dijo que la ley de 2005 permite a los médicos sedar a los pacientes terminales y esperar su muerte, pero Sébire insistió en una 'eutanasia activa'. 'No sé cómo murió Chantal Sébire, pero uno se puede imaginar que se suicidó', dijo Leonetti el jueves.

La ministra de Sanidad, Roselyne Bachelot, que se opone a la eutanasia, dijo que la legislación de 2005 no se había entendido bien y que debía ser explicada mejor a los médicos y pacientes.'La eutanasia activa significa pedir al médico que le administre la muerte', dijo. Sin embargo Nadine Morano, la recién nombrada secretaria de Estado para la Familia, defendió una nueva ley que permita a un comité de expertos decidir sobre la eutanasia en casos extremos. Sarkozy, que ha indicado que no quiere ir más allá de la ley de 2005, se ha interesado en el caso y se reunió con el médico de Sébire el miércoles, pocas horas antes de su muerte.

Los tribunales franceses fallan habitualmente en contra de los médicos que administran medicamentos letales para poner fin a la vida pero a menudo eluden las penas de prisión como un gesto de gracia.


En Europa, únicamente Holanda y Bélgica han legalizado formalmente la eutanasia, bajo estrictas condiciones, mientras que Luxemburgo podría seguir el ejemplo antes del próximo verano boreal, tras la aprobación parlamentaria en primera lectura de una ley en este sentido. En el resto del continente, los países enfocan este sensible debate de distintas formas.

Holanda: primer país en el mundo en legalizarla, el 1 de abril de 2002. La ley exime al médico de todo proceso judicial si respeta escrupulosamente ciertos criterios.

Bélgica: legalización el 23 de septiembre de 2002.

Francia: una ley sobre el final de la vida del 22 de abril de 2005 contempla en determinados casos el derecho a 'dejar morir', sin permitir a los médicos practicar una eutanasia activa.

Suiza: un médico puede suministrar a un paciente abocado a morir y deseoso de poner fin a sus días, una dosis mortal de un medicamento, que debe tomarse el propio enfermo.

Noruega: se autoriza al médico no administrar un tratamiento si así lo solicita un paciente agonizante o, si éste no puede comunicarse, sus allegados.

Dinamarca: desde 1992, los daneses pueden dejar un 'testamento médico' que los profesionales deben respetar.España: la ley reconoce el derecho de los enfermos a rechazar todo tratamiento médico, pese a la oposición activa de la jerarquía católica que denuncia toda tentativa de legislación sobre la materi.

Alemania, Austria: se permite cesar un tratamiento si el paciente ha expresado claramente su deseo de morir.Suecia: una asistencia médica al suicido es posible.

Hungría: la legislación permite a los enfermos incurables rechazar su tratamiento médico.República Checa: se autoriza el rechazo por escrito a los tratamentos.

Gran Bretaña: el médico tiene derecho a suministrar a un enfermo en fase terminal fuertes dosis de morfina, a sabiendas de que esto puede provocarle la muerte, siempre y cuando el objetivo sea paliar el dolor.

Italia: el derecho de rechazar un tratamiento está reconocido en la Constitución. Una comisión está encargada actualmente de preparar una ley que permitiría al paciente el derecho de escoger la muerte en caso de enfermedad incurable.

Grecia: El peso de la Iglesia ortodoxa, no separada del Estado, ha supuesto que la eutanasia sea considerada una 'asociación de muerte y de suicidio' y una 'injuria a Dios'. 

Portugal: Ninguna forma de eutanasia está prevista por la ley y el suicidio asistido está considerado por el código penal como un 'homicidio calificado'.

Polonia: la eutanasia es pasible desde 3 meses a 5 años de cárcel, pero 'en casos excepcionales', la justicia puede aplicar una atenuación extraordinaria de la pena o incluso renunciar a ella.

Países como Bosnia, Croacia y Serbia la consideran un homicidio, castigado en consecuencia.