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La mugre acumulada del paraíso balear del PP

MARCO SCHWARTZ

La corrupción es como los recuerdos traumáticos: uno espera que se marchen para siempre, pero ahí siguen, agazapados, y vuelven a la conciencia cuando menos se les espera. Es lo que ocurre con los escándalos del PP en Mallorca.

Estaba la dirección nacional del partido celebrando el escandaloso auto que exonera al valenciano Camps de un delito de cohecho, cuando, de pronto, retorna del pasado el caso del velódromo de Palma de Mallorca: un alto cargo de la etapa en que Jaume Matas presidía el Gobierno y el PP de Baleares y otras cuatro personas, entre ellas el portavoz popular en el Ayuntamiento de Palma, han sido detenidos por la Policía por haber supuestamente duplicado el presupuesto de la obra.

Hace algunos años, José María Aznar proclamó en un mitin que a Matas le aguardaba un futuro promisorio en la política. Poco tiempo después lo nombró ministro de Medio Ambiente. En 2003 volvió a presidir Baleares. Cuando vio que no volvería a gobernar tras los comicios del 2007, la gran estrella de Aznar no tuvo la elegancia de encabezar la oposición, sino que anunció de repente que abandonaba la política y que se marchaba de España.

A sus espaldas dejaba un legado de corruptelas de miembros de su partido que, o han sido cerradas en falso, o permanecen abiertas. La mugre bajo la alfombra del paraíso balear del PP va saliendo.

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