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Mujer y joven, nuevo perfil mayoritario en la abogacía

El 60% de los nuevos abogados son mujeres, según un informe del sector

RAMIRO VAREA

Edad media: 39 años. Experiencia laboral: 14 años. Sexo: femenino. Este es el retrato actual de los abogados españoles, según revela el estudio La Abogacía española en datos y cifras 2008, elaborado por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE). El documento destaca el "rejuvenecimiento" y la "feminización" de la profesión. El 60% de los nuevos abogados son mujeres, aunque todavía representan sólo el 47% del total del colectivo.

A pesar de la importante presencia de mujeres abogadas, el presidente del CGAE, Carlos Carnicer, reconoció durante la presentación del informe las "vejaciones importantes" que han sufrido las mujeres durante años en el ejercicio de su profesión. Carnicer aseguró que la mujer "sigue teniendo tantos inconvenientes o más que en otras profesiones" e incidió en la "dificultad de la conciliación laboral y profesional" y el "peso de las cargas familiares", dos factores que inciden de forma directa en el colectivo femenino.

El informe pone de relieve algunos aspectos curiosos. Los abogados son profesionales jóvenes (su media de edad es de 39 años), con 14 años de experiencia acumulada en sus currículos laborales.

Cada abogado gestiona en torno a 117 asuntos cada año, un dato que, según Carnicer, demuestra "el exceso de trabajo que soportan en los despachos, sobre todo, los jóvenes". España es, además, uno de los países del mundo con mayor proporción de abogados (un profesional por cada 380 habitantes) y el negocio genera casi 6.000 millones de euros al año.

El estudio también desmiente el falso mito de que los abogados de oficio son jóvenes e inexpertos. Todo lo contrario, ya que tienen una media de edad de 41,5 años, 13 años de experiencia y una formación mínima de tres años, mayor que la que se le exige a cualquier otro abogado para llevar sus asuntos.

El documento destaca, asimismo, que de los 13.000 jóvenes que cada año se licencian en Derecho, sólo 5.000 se incorporan a la profesión. Y una buena parte de ellos abandona el oficio en pocos años. Para Carnicer, este fenómeno "redunda en beneficio" de la abogacía, ya que se trata de una profesión que "debe ser vocacional".