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Juegos Olímpicos 2021 Mujeres de récord: las pioneras de nuestro olimpismo

Desde que en los Juegos Olímpicos de Londres fueran ellas las más laureadas con 11 de las 17 medallas conseguidas, se habla con mayor insistencia del auge del deporte femenino español. Un camino difícil que se remonta a 1924.

Lucinda Moles, Aurora Villa, Manuel Robles Rojas, Margot Moles y Aurora Eguiluz
Lucinda Moles, Aurora Villa, Manuel Robles Rojas, Margot Moles y Aurora Eguiluz en el Campeonato de España de Atletismo de 1932. Autor desconocido

La historia de las mujeres en el olimpismo español es una historia que siempre estuvo supeditada a las grandes hazañas de los hombres. Sin embargo, algo cambió hace casi una década. Desde que en los Juegos Olímpicos de Londres fueran ellas las más laureadas con 11 de las 17 medallas conseguidas, se habla con mayor insistencia del auge del deporte femenino español.

Un auge que, si bien es tendencia y nos ha dado muchas alegrías en los últimos tiempos, viene de muy lejos. Concretamente de 1924, fecha en que la tenista Lilí Álvarez se convirtió en la primera de nuestras deportistas en participar en unos Juegos Olímpicos. Una estela que ha perdurado en el tiempo y que se extiende hasta nuestros días con nombres y apellidos como el Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín o Ruth Beitia.

Lilí Álvarez, con ella empezó todo

Lilí Álvarez
Lilí Álvarez compite en el Campeonato de Francia en 1931. Béla Kehrling

Elia María González-Álvarez y López-Chicheri, más conocida como Lilí Álvarez (Roma, 1905 - Madrid, 1998), es, sin lugar a dudas, la pionera del deporte femenino en España. Se convirtió en 1924 en la primera española en participar en unos Juegos Olímpicos, al hacerlo en tenis en los de Invierno de Chamonix (Francia).

Esquí, automovilismo, alpinismo, equitación, billar... Ningún deporte se le resistió, pero fue el tenis el que le hizo pasar a la posteridad. En 1929 se proclamó campeona de dobles de Roland Garros, justo dos años después de perder la final de dobles mixtos, y alcanzó hasta en tres ocasiones la final de Wimbledon (1926, 1927 y 1928). En 1931, escandalizó en el 'grande' británico al jugar por primera vez con una falda-pantalón, que posteriormente sería tendencia. "Fui tres veces finalista en Wimblendon, cosa que no ha sido nunca ningún español varón.

El homenaje que no me hacen en España me lo tributan allí", reconoció. También escritora y periodista -una de las primeras en firmar crónicas deportivas-, su labor como comunicadora ha inspirado los Premios Lilí Álvarez, convocados por el Instituto de la Mujer en colaboración con el CSD y que destacan los trabajos periodísticos que mejor visibilizan y difunden el deporte femenino.

Margot Moles, la gran deportista de la República

Margot Moles
Margot Moles lanzando disco. Real Federación Española de Atletismo

Campeona de España de atletismo, hockey y esquí –primera de la historia–, la fulgurante carrera de Margarita 'Margot' Moles (Terrassa, 1910 - Madrid, 1987) quedó truncada por el estallido de la Guerra Civil. Ese 1936, fue seleccionada junto a Ernestina Maenza para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Garmish-Partenkischen en descenso y eslalon, y un año después se colgaba la medalla de bronce en lanzamiento de disco en la Olimpiada Popular de Amberes.

Junto a su hermana Lucinda y la también atleta Aurora Villa participó en la fundación en 1930 del actual Real Canoe, cuando las mujeres tenían que nadar en horarios restringidos. Mientras dominaba las modalidades de disco y peso en las pistas de atletismo, la deportista española más multidisciplinar de los años treinta se proclamaba campeona de España de hockey tres años consecutivos con el Atlético de Madrid.

Con la llegada de la dictadura, se vio condenada al ostracismo y inhabilitada como maestra, y tuvo que ponerse a bordar para sacar a su hija adelante; su marido, fiel a la República, había sido fusilado y ella se había quedado viuda con 32 años. No volvió a practicar deporte profesional, y, de hecho, se prohibió a las mujeres practicar atletismo al considerarlo 'masculinizante'.

Mari Paz Corominas, la gesta de México 68

En aquella jornada de octubre en la Piscina Olímpica Francisco Márquez, Mari Paz Corominas (Barcelona, 1952) se convirtió en la primera deportista española (hombre o mujer) en alcanzar una final olímpica en los Juegos de México 1968, al hacerlo en la prueba de 200 metros espalda. Terminó séptima, pero ya había hecho historia.

"Lo mío fue a lo Quijote, como Blanca y Arantxa", dijo en una entrevista con El País. Tras la cita olímpica, entrenó junto a Mark Spitz en la Universidad de Indiana. Sin embargo, con solo 18 años, dejó la alta competición cuando todos la señalaban como el futuro de la natación española.

En 2018, celebró el medio siglo de su gesta en Ciudad de México atravesando a nado, a sus 62 años, el Estrecho de Gibraltar con fines solidarios.

Carmen Valero, reina del campo a través

Carmen Valero (Castelserás, 1955) abrió paso a las atletas españolas a zancadas, en el barro en el que se coronó campeona del mundo de cross dos años consecutivos, en la localidad galesa de Chepstow, en 1976, y en la alemana de Düsseldorf, un año después.

En medio de esas dos citas, hizo historia al convertirse en la primera mujer española olímpica en atletismo en Montreal 1976 en 800 y 1.500 metros. En su país, todavía tenía que aguantar las "barbaridades" que le dedicaban por entrenar y correr en pantalón corto.

En medio de esas dos citas, hizo historia al convertirse en la primera mujer española olímpica en atletismo en Montreal 1976 en 800 y 1.500 metros. En su país, todavía tenía que aguantar las "barbaridades" que le dedicaban por entrenar y correr en pantalón corto.

Blanca Fernández Ochoa, la primera medallista

La esquiadora madrileña ha inspirado a muchos deportistas de invierno a lo largo de generaciones. Fue la primera mujer española en conseguir una medalla olímpica, concretamente el bronce en el slalom de Albertville 1992, que sirvió para popularizar en España el esquí tal como, 20 años antes en 1972, había conseguido su hermano Paco con el oro en los JJOO de Sapporo 1972.

Blanca mostró el camino del éxito. Fue el rostro que lo hizo posible, la mujer que alcanzó lo más alto del podio con su sonrisa inolvidable. Su trágico fallecimiento hace casi dos años la ha convertido en un mito de nuestro deporte. Una figura que es y será el espejo en el que se miren muchas de nuestras medallistas.

Purificación Santamarta, la primera estrella paralímpica

Desde que a los 8 años perdió por completo la visión por un glaucoma congénito, Purificación Santamarta (Burgos, 1962) supo que su vida sería una carrera de superación. Vendedora de cupones hasta su jubilación en 2015, la burgalesa se convirtió en la gran estrella de los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992.

Ya había participado en las citas paralímpicas de 1980, 1984 y 1988 –con un botín de seis medallas–, pero alcanzó su cenit en el Estadio Olímpico de Montjüic. Con miles de personas jaleándole, Santamarta se colgó los oros, todos con récord del mundo, en las pruebas de 100, 200, 400 y 800 metros, un póquer dorado que le ha alzado al Olimpo del deporte español. En total, un palmarés de 16 preseas –11 de oro– que ha inspirado a otros deportistas como Teresa Perales, Richard Oribe o Xavi Torres.

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