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El Museo de Altamira documentará el patrimonio cultural del pueblo Paî (Paraguay)

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Un equipo del Museo de Altamira viajará durante el mes de abril a Paraguay para estudiar y catalogar patrimonio del cerro Jasuka Venda de ese país, dentro de un programa de colaboración e investigación que se desarrolla de forma conjunta con la Sociedad Indígena Paî Reta Joaju.

Este cerro es para el pueblo Paî (unas 12.000 personas) el lugar en el que de Jasuka (la materia primigenia) surgió Ñande Ru (Dios y Gran Abuelo), y donde éste creó el mundo y la humanidad.

El cerro tiene casi unas ocho mil hectáreas, y es el principal patrimonio de los Paî, su seña de identidad fundamental, además de su principal factor de cohesión y el elemento vertebrador de su cultura inmaterial y de su religiosidad, ha informado hoy el Museo de Altamira en nota de prensa.

El área está cubierta de bosque primario en medio de un paisaje degradado, lo que añade a su gran valor cultural otros naturales.

El Museo de Altamira impulsó ya en 2004 y 2006 una asistencia preeliminar, y ahora llevará a cabo labores de documentación y valoración del patrimonio cultural inmaterial (tradición oral y creencias), así como del arqueológico en el que destacan varios abrigos con arte rupestre.

El proyecto está subvencionado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y se realiza con recursos humanos y técnicos de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

El equipo que se desplazará a la zona está formado por arqueólogos profesionales del Museo y contratados externos, al que se añadirán en Paraguay sociólogos y especialistas en cultura Paî para trabajar conjuntamente con miembros del Paî Reta Joaju y con los Tekoharuvicha (autoridades religiosas Paî).

El enclave objeto del estudio cuenta con grandes abrigos donde se muestran ejemplos de arte rupestre con centenares de signos y figuras grabadas que los Paî interpretan simbólicamente.

Dominan los motivos geométricos pero también hay figuras humanas esquemáticas, vulvas, y lo que parecen huellas de jaguar, ñandú, venado y humanas.

Se trata de un arte rupestre datado entre el segundo milenio antes de nuestra era y la colonización española, que se extiende por toda Argentina, Bolivia y Brasil.