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Otro negocio perdido para el jefe de la CEOE

La experiencia de la caída del grupo Marsans y de Air Comet quedarán como ejemplos de fracaso en la historia empresarial española

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Ningún manual de administración de empresas da ejemplos de un imperio turístico de cuarenta años que se hunde en menos de 12 meses. Así, la experiencia de la caída del grupo Marsans, marca emblemática del turismo español, y de compañías como Air Comet quedarán como un fracaso en la historia empresarial española. Es cierto que la crisis ha contribuido en gran medida a roer los cimientos de un grupo tan potente como Viajes Marsans, que ha provocado la deriva total de los negocios del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio y ya ex vicepresidente de la patronal, Gonzalo Pascual.

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El hundimiento del imperio de Díaz Ferrán va ligado a la mala gestión

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Pero en la CEOE nadie duda de que la mala gestión ha tenido mucho que ver en el final abrupto que ha sido el cierre de Air Comet, la disolución de Seguros Mercurio decretada por el Ministerio de Economía y la cesión de Marsans, Air Comet (ambas en suspensión de pagos), Newco (de servicios en aeropuertos) y otras sociedades a Ángel de Cabo, que ha pedido liquidar Marsans.

Tras unos meses de graves apuros con Viajes Marsans desde principios de año, Díaz Ferrán fue cuestionado en el seno de la patronal. No queda bien que el representante de todos los empresarios españoles vaya dejando un reguero de impagos con sus negocios.

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El presidente de la CEOE siempre pensó que, vendidas Marsans y otras empresas en dificultades, se acababan sus problemas. Por eso las traspasó en junio a la compañía Possibilitum Business de De Cabo sin precio de contrapartida. Así se deshizo de ellas.

Gallardón no le prorrogará su concesión y la sacará a concurso

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Pero tres meses después emerge el riesgo de responsabilidades judiciales por la gestión en Air Comet y Marsans que nubla el horizonte del jefe de la CEOE, cuya principal aspiración es seguir al frente de la patronal el máximo tiempo posible. Nunca lo ha escondido y es patente que prefiere el mando político de la patronal al de sus empresas, algo en lo que nunca ha estado muy de acuerdo su socio. Díaz Ferrán siempre insiste en que no va a dimitir. Y no lo hará. Pero en los cuarteles de la CEOE, en Diego de León 50, crece el número de representantes en contra. De momento, sotto voce, aunque algunos vicepresidentes ligados a grandes empresas ya están tomando posiciones.

Mientras, el emporio casi extinto de Díaz Ferrán sigue agonizando. Ahora, él y su socio se enfrentan al final de su penúltimo negocio rentable: el de los autobuses turísticos de Madrid. El ayuntamiento de Alberto Ruiz-Gallardón no prorrogará la concesión de diez años y la sacará de nuevo a concurso, como ha confirmado. El empresario puede volver a presentarse, pero ni la competencia ni sus circunstancias son las mismas que en 2000. Perderá así un negocio que le ha generado ingresos de entre 5 y 7 millones al año (con pocos gastos), de los que ha tenido que pagar uno al consis-torio, aunque ha abonado de menos. Sólo le quedan varias concesiones de autobuses.

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