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Los niños nacidos en este siglo vivirán 100 años

Los nacidos en países ricos vivirán más y mejor que sus padres

AINHOA IRIBERRI

La esperanza de vida para la mayoría de los bebés nacidos hoy en un país rico es de 100 años, y no hay ningún indicio de que vaya a dejar de crecer. Un estudio publicado en The Lancet acalla las voces pesimistas que llevaban tiempo diciendo que la obesidad y otros factores asociados al estilo de vida iban a hacer que los niños del futuro vivieran menos que sus progenitores.

La buena noticia no es sólo que el siglo de vida será la norma general para las futuras generaciones, sino que, además, estas llegarán al final de sus días con mejor calidad de vida que las generaciones anteriores. Según el análisis que ha dirigido la especialista del Centro Danés de Investigación en Envejecimiento Kaare Christensen, el incremento en la expectativa de vida evidente desde 1840 "no muestra signos de ralentización".

Nada hace pensar que este vaya a ser el límite de la existencia humana

¿Quiere esto decir que se podrá pensar en un ser humano inmortal? No, pero tampoco que 100 años vaya a ser el límite, algo ya mostrado por los estudios en ratones que inducen a aventurar una existencia de 120 años para los humanos. "No nos estamos aproximando al límite, se prevé un mayor crecimiento de la esperanza de vida", reza el trabajo.

Los autores se basan en el análisis de informes de diversos países desarrollados (incluido España) sobre envejecimiento y esperanza de vida publicados a partir de 2005.

Pero los investigadores han ido más allá y se han preguntado cómo será esa vida extra que depara el futuro a las nuevas generaciones. Una pregunta lógica, si se tiene en cuenta que la incidencia del cáncer está aumentando y también lo está haciendo la de patologías crónicas como la diabetes y la artrosis, todas asociadas al envejecimiento.

Los expertos piden reducir la jornada y prolongar la vida laboral

Tras revisar la Unidad de Monitorización de Expectativa de la Salud Europea (EHEMU), los investigadores concluyen que la calidad de vida va a mejorar con el tiempo, aunque parezca una contradicción, dado el aumento de patologías crónicas. Para explicarlo, se remiten al diagnóstico precoz, la mejora de los tratamientos y la aminoración de las enfermedades más prevalentes, que hacen que estas sean menos incapacitantes.

En el análisis publicado en The Lancet, los investigadores se preguntan si habrá recursos económicos para mantener a una población cada vez más envejecida pero en buenas condiciones, un debate que ya es realidad en la mayoría de los países desarrollados y que ha llevado a plantear una posible ampliación de la edad de jubilación, fijada a los 65 años en la mayoría de los países.

Así, los autores proponen una redistribución de la vida laboral como estrategia para sobrellevar las implicaciones económicas del envejecimiento de la población. Se trata de reducir el número de horas semanales de trabajo en todos los tramos poblacionales y, a cambio, recuperar dicha pérdida de horas prolongando la vida laboral. "Evidencias preliminares sugieren que, si las personas que tienen entre sesenta y setenta y pocos años trabajaran más de lo que lo hacen en la actualidad, la mayoría de la gente podría trabajar menos horas a la semana.

Los mismos estudios apuntan a que ese acortamiento podría incrementar la esperanza de vida", escriben los autores que, no obstante, creen que la estrategia no bastaría para manejar todo el desafío que supondrá este envejecimiento de la población.

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