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"No podemos prescindir a corto plazo de las centrales nucleares en España"

Antonio Cuevas. Presidente de la Comisión de Industria del Congreso. Cree que Fukushima 'marcará una nueva etapa'

A. M. VÉLEZ

El diputado Antonio Cuevas preside la Comisión de Industria del Congreso desde 2004 y ha dirigido la subcomisión de la Cámara Baja que analizó la estrategia energética a largo plazo.

¿Cuál es su balance?

El resultado es un documento aprobado por amplia mayoría que ha tenido una excelente acogida por el sector. Analiza, en el horizonte de 2035, las cuestiones claves, como el crecimiento de la población, de la economía y del consumo energético, sobre todo en los países emergentes, sus efectos en el cambio climático, el agotamiento de los recursos energéticos disponibles y las respuestas a esos retos. Entre ellas, destacan el ahorro y la eficiencia y la apuesta por las renovables, para lo que es fundamental invertir y apoyar la I+D. Analizamos también las políticas en Europa, con especial mención a los compromisos para 2020, y dedicamos la mayor parte del informe a estudiar el sistema español, los factores que lo condicionan, como la elevada dependencia y el aislamiento, con medidas y vectores de evolución para una política a medio y largo plazo.

La subcomisión fue a puerta cerrada. ¿Qué decía allí el PP sobre el ahorro energético?

Que era importante y les parecía bien. El problema es lo que dicen ahora contra las medidas del Gobierno. Su crítica sorprende. Cuando gobernaban, en 1998, aprobaron una ley que permitía reducir la velocidad, limitar la circulación o intervenir los precios en casos de distorsión, como puede ser la situación actual en el norte de África. Las medidas del Gobierno complementan al vigente plan de ahorro, que ha logrado reducir la intensidad energética: gastamos menos energía para producir más y somos más competitivos.

'Con el déficit de tarifa, el PP creó un espejismo con los precios de la electricidad'

Hace 14 años se inició la liberalización del sector eléctrico; se dijo que bajarían los precios y no ha sido así, ¿por qué?

La principal razón, no la única, es el llamado déficit de tarifa, que inventó el PP para hacer que el precio de la luz subiera poco durante su etapa de gobierno. En realidad, nos creó una hipoteca, con intereses, a todos los españoles, que algún día debíamos pagar. Crearon un espejismo: el ciudadano estaba convencido de que pagaba la luz barata, sin tener en cuenta que la diferencia hasta su coste real se reconoció como deuda a las compañías y que sólo se estaba aplazando el pago. Lo que está haciendo el Gobierno es acabar con esa deuda, que ha puesto en graves dificultades al sector eléctrico, al alcanzar los 25.000 millones de euros, procurando que su repercusión sea la menor posible en la parte de la tarifa eléctrica sobre la que puede actuar.

La propuesta de hacer el documento de la subcomisión sobre energía fue de PP y CiU.

'Hasta la mitad de esta década no será necesario abrir el debate sobre el futuro de la nuclear'

Por eso no se entiende el voto negativo del PP al informe en la Comisión de Industria, cuando en la subcomisión, días antes, se abstuvo y compartía la mayoría de las conclusiones, aunque en algunas, como en lo relativo a la nuclear, quería ir más allá. Lo sorprendente es que tampoco presentó un texto alternativo con sus discrepancias. Simplemente, no quisieron aprobarlo. Un partido que pretende gobernar, y más en un tema tan crucial como la energía, tiene que presentar su propuesta pero nunca abstenerse. Si el informe tiene algunas carencias o imprecisiones es por el esfuerzo para lograr el consenso.

La energía nuclear es uno de los temas sobre los que no se define.

Es un tema que tratamos y debatimos ampliamente, aunque las conclusiones no fueron compartidas ni por el PP ni por ERC-IU, por motivos muy distintos. El PP, aunque no votó en contra, quería ampliar al menos en 3.000 MW el parque nuclear, equivalente a tres nuevas centrales, y ERC-IU quería decidir ya el cierre de las existentes. La pretensión del PP carece de rigor porque sobra capacidad instalada. Ahora, los ciclos combinados [que queman gas natural] funcionan por debajo del 50% de su capacidad; y la pretensión de ERC-IU no era posible porque tampoco podemos prescindir a corto plazo de nuestro parque nuclear, que actúa como respaldo del sistema. Las nucleares españolas, salvo Garoña, tienen por delante un periodo largo de operación; hasta 2021 no empiezan a cumplir 40 años de vida. El problema de nuestro sistema eléctrico no es de falta de generación, aunque habrá que seguir la evolución de la demanda y tener en cuenta la incorporación de las renovables y los avances en eficiencia y ahorro. El informe concluye que, actualmente, no podemos prescindir de ninguna fuente, que hay que preservar para el futuro todas nuestras capacidades tecnológicas y que es fundamental reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de CO2, garantizando la seguridad de suministro, como hasta ahora. Estimamos que hasta la mitad de esta década no es necesario abrir el debate sobre el futuro de la energía nuclear y habrá que hacerlo teniendo en cuenta la evolución tecnológica y otras muchas consideraciones, la más importante, la seguridad.

¿Debe el Gobierno decidir ya sobre el almacén nuclear (ATC)?

El Gobierno, cumpliendo las resoluciones del Parlamento, ha hecho todo lo necesario y le falta el último paso: decidir el emplazamiento de entre los municipios solicitantes. El informe valora la necesidad y conveniencia para la seguridad de esta instalación y pide que se construya cuanto antes. Cada día sin el ATC tienen menor protección ante eventualidades externas los llamados residuos, que actualmente se almacenan en contenedores especiales y en seco en el exterior de las centrales y que no son otra cosa que el combustible gastado procedente de las piscinas internas que han agotado su capacidad de almacenamiento. El accidente en Japón confirma que uno de los puntos más sensibles en estas instalaciones está en las piscinas de combustible gastado. Cerca de Fukushima, en Mutsu, hay una instalación similar al ATC que se quiere construir aquí, que no ha sufrido daño alguno y ha superado una prueba tan difícil como el seísmo y el posterior tsunami. Esto demuestra su idoneidad para proteger con las mayores garantías el combustible gastado, avala el acierto del Gobierno al abordar su construcción y reafirma la necesidad de hacerlo ya, como ha hecho Suecia hace unos días.

¿Cómo puede afectar Fukushima al futuro de la energía nuclear?

Es evidente que marcará una nueva etapa. Como ocurrió tras los accidentes de Three Mile Island (EEUU) y Chernóbil, se analizarán todos los pormenores de las causas, sus efectos y las lecciones para el futuro. La novedad es que no ha sido un accidente originado por un fallo de funcionamiento de la central, sino por un accidente externo. Es evidente que afecta a los parámetros de seguridad hasta ahora admitidos como fiables para la ubicación, construcción y protocolos de seguridad de estas instalaciones, aunque es pronto para sacar conclusiones. Habrá que esperar a conocer todas las circunstancias de este accidente y a las reflexiones de los organismos especializados. Aunque numerosos países con centrales nucleares o con planes de nuevas construcciones han paralizado momentáneamente los proyectos y ordenado una revisión de la seguridad, la encrucijada energética que vive el mundo y las crecientes necesidades de energía hacen difícil que países como China India, EEUU o Francia renuncien a la tecnología nuclear.

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