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El nuevo 3D deja al público con la boca abierta... y sin habla

Ayer se estrenó 'Monstruos contra Alienígenas', primer lanzamiento masivo de la nueva era de películas en 3D

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Este artículo se podría haber titulado así: 'Espectadora de cine muere de un infarto tras ser zarandeada por mujer de 15 metros'. Lástima que todo fuera un efecto óptico: la espectadora se levantó para ir al baño justo en el momento en el que el brazo gigante de la protagonista de la película, una chica gigante con superpoderes, se salía de la pantalla.

Sucedió ayer, en un cine del centro de Madrid, durante una de las sesiones de estreno del filme de animación Monstruos contra Alienígenas (Rob Letterman, Conrad Vermon, 2009), primer lanzamiento masivo de la nueva era de películas en 3D, el formato destinado devolver a las masas al cine.

Para empezar, una somera descripción del respetable: todos teníamos un curioso parecido con el malo de la película: Gallaxhar, un alienígena con forma de chipirón que controla la galaxia con mano de hierro. Ah, Gallaxhar tiene cuatro ojos, como todos los allí presentes, vestidos con la nueva generación de gafas 3D, que requieren el funcionamiento de los cuatro ojos: el truco del nuevo 3D es que ya no se superponen dos imágenes en pantalla sino que se proyectan dos películas a la vez, una para cada ojo. Las gafas unen ambos filmes sin que nos demos cuenta. 'Ya no da dolor de cabeza como hace años', explicaba a la salida Víctor, un padre de 48 años que ha venido al cine con sus hijos.

La emoción me embarga

¿Os ha gustado la película, pequeños? 'Sí'. ¿Preferís el 3D al sistema normal? 'Sí'. ¿Cuál ha sido vuestra escena favorita? 'Sí'. En efecto, todos los niños asediados por este reportero, quién sabe si presos de la emoción del 3D, se limitaron a responder asistiendo a cualquier pregunta. Sus padres estuvieron más charlatanes. 'Lo que más nos ha gustado es cuándo parecía que las cosas se te caían encima', contaba Cristina, de 49 años, madre de otra niña que parecía haberse quedado sin habla.

Respecto al precio de la entrada, 10,5 euros, tres más que la versión en 2D del mismo filme, todos los consultados señalaron que sale a cuenta pagar más por asistir a una proyección en 3D, aunque, Manuel, de 52 años, matizó su postura: 'Merece la pena pagar un poco más, sin duda, pero quizás no tres euros más'.

Manuel, que también ha venido al cine con sus churrumbeles, tiene más objeciones. 'Las gafas no están preparadas para niños tan pequeños', dijo señalando a su hijo (mudo) de cinco años. 'Pesan mucho y se le caen cada poco. Deberían tener cordones'. Que tomen nota en Hollywood.

Por último, la opinión de los expertos. Un numeroso grupo de adolescentes sale por la puerta del cine. Están todos más contentos que unas castañuelas. Al habla su improvisado portavoz, Alejandro, de 16 años. 'Nos ha gustado mucho a todos. Las otras películas que había visto en 3D estaban muy forzadas. Tenían más efectos que argumento. Esta resulta mucho más natural', explica sobre el primer gran largometraje de animación concebido para exhibirse en 3D desde antes de que se escribiera la primera frase del guión.

Conclusión: el pueblo está con el 3D. Fue imposible encontrar a alguien que dijera algo malo del formato, la película. Es más, los chavales salieron tan entusiasmados que parecían haber perdido el habla. Si no la recuperan en las próximas horas Hollywood se arriesga a una avalancha de demandas por parte de un grupo de padres destrozados. Dinero no faltará para las indemnizaciones: el 3D vende.B

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