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Núñez Roldán describe la Inquisición a través de un "inocente" niño de 8 años

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El escritor Francisco Núñez Roldán cuenta en "El legado del hereje" (Ed. Algaida), su nueva novela histórica, la tragedia "tan considerable" que supuso la Inquisición en el siglo XVI español, a través de la vida de un "inocente" niño de ocho años.

Los ojos de un niño, llamado Alonso, presencian una época "convulsa" en Andalucía que se concreta en dos episodios, el proceso de los herejes de Sevilla y las rebeliones moriscas en Granada, diez años de historia que ven crecer y evolucionar a Alonsico, como lo llama su madre.

Según ha dicho a Efe Roldán, una de los aspectos más siniestros de la Inquisición española fue "la atmósfera de desconfianza y miedo que se metió en la sociedad", un hecho que se manifiesta claramente "al pensar que en aquella época cualquiera podía ser acusado por su vecino".

El autor, madrileño de nacimiento pero afincado en Sevilla desde los once años, ha señalado en este sentido que "si un vecino te acusaba y se demostraba, la mitad de los bienes del acusado pasaban al acusador", un caso que llenó al país de envidias.

Respecto al caso particular de España, "al ser un país de fronteras", ha puntualizado Roldán, "chocan distintos conceptos de la vida y religiones", lo que supone, a la postre, que en esos enfrentamientos los vencedores se dedicaban a "aplastar" al vencido.

En el fondo, ha reconocido el novelista, "existe también una cuestión económica para la Iglesia", ya que "el protestantismo, por ejemplo, ataca con sus ideas a esos cimientos económicos" y, entonces, a la Iglesia "no le queda otra que perseguirlos".

En este sentido, en Andalucía, concretamente en el que caso de los herejes de San Jerónimo (Sevilla) que se describe en el libro, Roldán ha indicado que los herejes no eran "solamente judaizantes o moriscos, sino que eran realmente protestantes y traducían la Biblia al castellano", una versión "totalmente prohibida" en aquella época, ha añadido.

Gustoso de las anécdotas históricas, el autor ha recordado que "cuando la hereje era una chica joven y guapa, en vez de quemarla viva, la agarrotaban antes para quemarla ya muerta", una situación que se daba sólo con los "arrepentidos", ha explicado Roldán.