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Obama, ante el delicado equilibrio del diálogo y la firmeza en su estrategia de política exterior

EFE

El senador demócrata Barack Obama ha moderado sus afirmaciones de que está dispuesto a reunirse "sin condiciones" con Irán, Corea del Norte o Cuba, en una estrategia que según los expertos busca evitar dar la imagen de debilidad.

El asunto cobra máxima relevancia con la esperada comparecencia mañana de Obama en Florida ante la influyente Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) para explicar su estrategia hacia América Latina y Cuba.

El debate sobre política exterior ha centrado gran parte de la atención de la carrera por la Casa Blanca desde que la pasada semana el presidente George W. Bush criticó durante su gira por Oriente Medio a los que quieren dialogar con los dictadores.

Bush no se refirió directamente en su discurso a Obama, pero el senador por Illinois se dio rápidamente por aludido y señaló que la Casa Blanca lo acusaba injustamente de ser conciliador con los regímenes dictatoriales.

Desde entonces, Obama y el candidato presidencial republicano John McCain han estado inmersos en un acalorado intercambio dialéctico sobre cómo lidiar con los países a los que EE.UU. ve como "adversarios", un asunto que podría ser crucial de cara a la cita con las urnas del 4 de noviembre.

El debate ha servido, además, para poner al descubierto diferencias importantes entre los dos rivales.

"Creo que Obama ha sido un poco ingenuo al decir que se reunirá con algunos dictadores sin poner condiciones", dijo a Efe Erwin Hargrove, politólogo de la Universidad Vanderbilt (Tennessee).

"Lo que debería de haber dicho es que está dispuesto a hablar con los jefes de Estado después de que hayan tenido lugar preparativos considerables y esté listo el terreno y existan razones para iniciar un diálogo", indicó Hargrove.

El senador afroamericano apuntó esta semana en esa dirección, al afirmar el martes, en una entrevista con la cadena de televisión ABC, que mantenía su afirmación de que se reunirá "sin condiciones previas" con Irán, Venezuela y Corea del Norte.

"Eso no quiere decir que no habrá preparativos", precisó en referencia a las conversaciones diplomáticas previas que tienen lugar para determinar si existen motivos para que los líderes de los países respectivos se reúnan.

Obama sostiene que la postura de la Casa Blanca de no hablar con Irán hasta que el país no acceda a hacer todo lo que quiere Washington, simplemente "no es diplomacia".

Aun así, su campaña ha dejado de mencionar al líder iraní Mahmoud Ahmadinejad por su nombre e insiste una y otra vez en que habrá "preparativos" para un encuentro de ese tipo.

"Quiere hablar con el liderazgo iraní", dijo el miércoles Bill Richardson, el gobernador de Nuevo México y un partidario de Obama, en declaraciones a la cadena de televisión Fox, para añadir: "Pero también quiere preparativos diplomáticos antes de hacerlo".

Lionel Ingram, un coronel retirado que imparte clases en la Universidad de New Hampshire (Massachusetts), explicó a Efe que el riesgo que corre el senador por Illinois es el de proyectar la imagen de "debilidad" en política exterior.

"Tiene razón al afirmar que ni (el presidente venezolano) Hugo Chávez ni (el líder) cubano Raúl Castro representan una amenaza verdaderamente real para EE.UU., pero necesita dejar claro que va a ser muy cauteloso en sus relaciones diplomáticas", apuntó.

McCain, mientras tanto, insiste en que no se reunirá con Teherán ni con La Habana, y asegura que Obama demuestra "ingenuidad, falta de experiencia y poco juicio", al querer sentarse con individuos como Ahmadinejad que defienden la extinción de Israel.

"Mi pregunta es, ¿de qué quiere hablar?", dijo la semana pasada.

En opinión de Thomas Schwartz, profesor de la Universidad Vanderbilt, McCain trata de erigirse en el candidato con más experiencia y mejor juicio en política exterior.

La idea, según Schwartz, es sentar las bases para el debate de cara a las elecciones generales.

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