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Obama se estrella con la intransigencia económica de China

El presidente de EEUU no consigue doblegar al primer ministro Wen Jiabao en la última jornada de su visita al gigante asiático 

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El presidente de EEUU, Barack Obama, terminó hoy su primer viaje a China con un objetivo cumplido, consolidar una alianza estratégica entre ambas potencias, pero con muchos problemas pendientes de resolver. La visita de Obama no ha servido para poner fin a las fricciones en política económica y monetaria vividas entre ambos países durante el último año, especialmente por la continua devaluación del renminbi.

Washington acusa a Pekín de mantener artificialmente bajo el tipo de cambio de su moneda, manteniéndola ligada al dólar, para hacer más competitivas las exportaciones chinas. Obama aprovechó la reunión que mantuvo con el primer ministro chino, Wen Jiabao, responsable directo de la política económica de Pekín, para pedir a las autoridades chinas que corrijan el desequilibrio monetario, de manera que EEUU pueda disminuir su elevado déficit comercial con China y empezar a exportar más.

Pekín rechaza las presiones de EEUU y del FMI para que revalúe su moneda

El director del Fondo Monetario Internacional, Dominque Strauss-Kahn, dijo esta semana en Pekín que China necesita 'una moneda más fuerte', que permita aumentar la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos y 'ayude a equilibrar la economía global'. Obama y el presidente chino, Hu Jintao, se comprometieron el miércoles a trabajar juntos para alcanzar lo acordado en la reciente cumbre del G-20 en Pittsburgh: un 'crecimiento global más equilibrado', en el que EEUU consuma menos y ahorre más, las economías asiáticas dejen de depender de las exportaciones para crecer y se esfuercen por estimular sus mercados domésticos.

Sin embargo, Pekín defiende que mantiene una política monetaria estable y que China ya está contribuyendo de forma significativa a la recuperación de la economía global.

La devaluación del renminbi agrava el déficit comercial estadounidense

El FMI estima que China alcanzará un crecimiento del 8,5% en 2009, y del 9% en 2010, situándose a la cabeza de la recuperación económica mundial. El director del Fondo recordó sin embargo que mantener un renminbi devaluado para mantener las exportaciones y proteger millones de puestos de trabajo sólo será efectivo a 'corto plazo'.

Las autoridades chinas no niegan los riesgos de inflación y de sobrecalentamiento de su economía, pero de momento no están previstas medidas inminentes. 'Confío en que esta visita [la de Obama] eleve la cooperación entre EEUU y China a un nuevo nivel', dijo Wen tras el encuentro a puerta cerrada con Obama. La prensa ha tenido las ocasiones contadas para dirigirse a los líderes, a pesar de la importancia histórica de este viaje para las relaciones entre China y EEUU.

La Administración de Obama ha decidido apostar por una política exterior más abierta y respetuosa con Pekín que sus predecesoras. A favor de este espíritu de cooperación, Obama optó por adaptarse a las normas de juego del Partido Comunista Chino (PCCh), aceptando una rueda de prensa sin preguntas y dar un discurso ante jóvenes seleccionados cuidadosamente por el Gobierno chino.

Tampoco se reunió con disidentes políticos ni ha pedido la liberación de activistas de derechos humanos encarcelados. Washington se ha dado cuenta de que ambas potencias se necesitan, tanto en el terreno económico como en la lucha contra el cambio climático, la seguridad y la no proliferación de armas nucleares.

Un editorial del Diario del Pueblo, la voz del PCCh, recordaba que a pesar de mejorar las relaciones, EEUU aún mantiene posiciones que irritan a China, como la venta de armas a Taiwán, su defensa del Dalai Lama (considerado un líder separatista tibetano por Pekín), y la liberación de presos uigures de Guantánamo, acusados por el Gobierno chino de terrorismo, vinculados con movimientos separatistas en la región de Xinjiang.

Ambas potencias también necesitan pulir sus diferencias a la hora de enfocar el desarme nuclear en Irán y Corea del Norte. Durante el encuentro con Hu, Obama no consiguió que Pekín adoptara una postura más dura con Irán, donde China tiene intereses comerciales y del que importa gas y petróleo.

En cuanto a Corea del Norte, Obama agradeció a sus anfitriones el reciente viaje de Wen a Pyongyang, que logró convencer al régimen norcoreano de regresar a las negociaciones a seis bandas para su desnuclearización, pero no consiguió que apoyen nuevas sanciones. El Gobierno chino teme que la imposición de sanciones aumente la inestabilidad económica en el país vecino y provoque una avalancha de refugiados norcoreanos en sus fronteras. Corea del Norte será también uno de los temas principales durante la visita de Obama a Seúl, última parada de su gira asiática, donde llegó por la noche.

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