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Obama ordena levantar las restricciones a los viajes a Cuba

El presidente de EEUU ha dado órdenes al Departamento de Estado, del Tesoro y del Comercio para que se ponga en marcha lo antes posible el levantamiento de estas restricciones

ISABEL PIQUER

En el mayor gesto de apertura hacia Cuba en las últimas décadas, EEUU levantó ayer las restricciones de viajes y envíos de remesas de los cubanoamericanos a la isla, que fueron severamente limitados en 2004 por el Gobierno Bush. La decisión de Barack Obama ocurre en vísperas de la quinta Cumbre de las Américas donde el mandatario estadounidense coincidirá entre otros con Hugo Chávez.

El anuncio de la Casa Blanca no fue exactamente una sorpresa, durante su campaña electoral Obama aseguró que estaría incluso dispuesto a hablar con Raúl Castro. Las medidas anunciadas ayer no cambian el embargo, impuesto por John F. Kennedy hace 47 años, pocos meses antes de que naciera el actual presidente, pero lo alivian.

"Al aumentar el flujo de información y de ayuda humanitaria", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, "esperamos que los cubanos puedan independizarse del régimen y crear el espacio que necesitan hacia una Cuba más democrática y libre". El anuncio también se hizo en español.

El levantamiento de las restricciones afecta al millón y medio de cubanoamericanos que a partir de ahora podrán mandar dinero y viajar a la isla cuando quieran. Hasta ahora sólo podían trasladarse a Cuba una vez cada tres años, quedarse 14 días como mucho y enviar un máximo de 300 dólares cada tres meses. Asimismo Washington dice estudiar la posibilidad de introducir vuelos regulares con la isla.

También podrán volver a incluir en sus paquetes ropa y artículos de higiene personal, objetos prohibidos por el gobierno republicano.

Las restricciones se siguen aplicando sin embargo a los miembros del Gobierno y del Partido Comunista. La historia de los contactos entre el exilio y la isla ha sido un vaivén de prohibiciones. Los cubanoamericanos sólo pudieron viajar libremente a Cuba durante cinco años, entre 1977, cuando Jimmy Carter levantó las restricciones, y 1982, después de que Ronald Reagan las volviera a imponer.

Para animar al diálogo, literalmente, el Gobierno de Obama también ha decidido permitir a las empresas estadounidenses de telecomunicaciones que presenten sus ofertas para obtener licencias en Cuba. "El presidente quiere que los cubanoamericanos tengan más contactos con la isla. Son los mejores embajadores posibles", dijo hace una semana el consejero especial de Obama para la región, Jeffrey Davidow. Obama quiere sobre todo aprovechar su popularidad en la isla para tratar de apelar directamente al pueblo cubano por encima del muro ideológico que separa a los dos gobiernos.

Las cosas están cambiando a ambos lados del Caribe. La semana pasada Fidel Castro recibió una delegación de congresistas estadounidenses a los que dijo no "temer un diálogo con EEUU". Hace unos días, la Fundación Nacional Cubano Americana, el bastión del conservadurismo anticastrista que durante años presionó a Washington para que fuera extremadamente duro con La Habana, cambió totalmente de postura e instó a Obama a "romper con el pasado" y mandar más ayuda privada y pública a la isla.

"Durante 50 años, hemos intentado cambiar al régimen cubano", reconocía su director, Francisco Hernández, un veterano de Bahía de Cochinos, "ahora queremos centrarnos en el pueblo cubano porque son los que van a cambiar las cosas".

El anuncio también alivia a Obama de la presión a la que le iban a someter los asistentes a la Cumbre de las Américas que empieza este jueves en Trinidad y Tobago. Se hablará del embargo, sin duda alguna, pero con esta primera señal de buena voluntad la Casa Blanca espera poder centrar el debate de la reunión en otros temas: la crisis, la inmigración, el narcotráfico, el mayor intercambio regional, entre otros.

En junio de 2004, en precampaña electoral para su reelección en noviembre del mismo año, Bush impuso las restricciones alegando que servirían para acelerar la transición de Cuba hacia la democraca.

Lo que hizo el republicano Bush fue imponer restricciones a las medidas adoptadas por su predecesor, el demócrata Bill Clinton, quien acabó con la prohibición total de viajes a Cuba, aunque los limitó a un viaje por año para cada familia.

Esas restricciones impuestas por Bush, que han estado vigentes hasta ahora, limitaban las visitas a miembros de la familia directa a una vez cada tres años y a una estancia máxima en la isla de 14 días.

Los gastos máximos por día de los visitantes se limitaron a 50 dólares, comparados con los 164 dólares autorizados anteriormete. Antes de esas restricciones, en 2003 unos 117.000 cubano-estadonidenses y más de 60.000 residentes visitaron Cuba.

Con anterioridad a las restricciones impuestas por Bush, los cubano-americanos enviaban al año aproximadamente unos mil millones de dólares en remesas a sus familias.

En 2004, Estados Unidos además restringió el envío mensual de paquetes y prohibió el envío de ropa y artículos de higiene personal, pero mantuvo en pie la posibilidad de que se mandaran medicamentos y alimentos.

Como parte del plan de Bush hacia Cuba, el Gobierno de EEUU aumentó su apoyo financiero y político para la disidencia interna, y la transmisión de las señales de Radio y TV Martí desde aviones estadounidenses en aguas internacionales. Tras anunciar esta medida, Obama hizo un llamamiento al gobierno castrista para que no interfiera en los envíos.

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