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Obama pone freno a los abusos fiscales de las multinacionales

EEUU elimina las normas que facilitan la evasión a través de paraísos tributarios

ISABEL PIQUER

210.000 millones de dólares (unos 158.000 millones de euros) en diez años. Es lo que el Gobierno del presidente de EEUU, Barack Obama, espera recuperar con las medidas que anunció ayer para frenar la evasión de impuestos a través de paraísos fiscales. Y para que nadie escape de las garras del fisco, Washington contratará a 800 nuevos inspectores fiscales para examinar las cuentas de los estadounidenses en el extranjero.

Obama, en una comparecencia en la Casa Blanca con el secretario del Tesoro, Tim Geithner, aseguró que las actuales normas fiscales hacen que sea "demasiado fácil para un pequeño grupo de individuos y compañías abusar de las leyes y no pagar ningún impuesto". Las nuevas medidas, añadió Geithner, "son cambios de sentido común, destinados a reequilibrar nuestras leyes tributarias". Según calculaba ayer The Wall Street Journal, más de 700.000 millones de beneficios empresariales de los últimos años se acumulan en cuentas fuera de EEUU.

El objetivo del plan es cambiar el tratamiento legal de las filiales de las multinacionales estadounidenses en el extranjero y de las complejas estructuras que usan para evadir impuestos no sólo en EEUU sino también en otros países desarrollados. Además, la Administración norteamericana reforzará las reglas que han alentado a miles de estadounidenses a abrir cuentas en el extranjero en un esfuerzo por huir del fisco, obligando el ciudadano de a pie a facilitar más información e imponiendo severas multas.

El plan también limitará la práctica del "pago diferido" que permite a las multinacionales estadounidenses atrasar indefinidamente sus impuestos sobre los beneficios generados en el extranjero hasta la repatriación del dinero a EEUU. A cambio, se convertirán en permanentes las deducciones por inversiones en I+D, que iban a desaparecer a final de año y que, según la Casa Blanca, permitirá un ahorro de impuestos de 75.000 millones de dólares en diez años.

En su nueva ofensiva, la Casa Blanca prometió mano dura. "Si las instituciones financieras no cooperan, consideraremos que ocultan dinero en paraísos fiscales y actuaremos en consecuencia", amenazó Obama ante la resistencias de la multinacionales, que se oponen a los cambios.

En marzo, unas 200 empresas y asociaciones escribieron a los legisladores para manifestar su oposición a la reforma del código fiscal. Según los firmantes, entre los que figuran General Electric, Pfizer, Microsoft, Johnson & Johnson o la Cámara de Comercio, las compañías no competirían en igualdad de condiciones con empresas de otros países, exentas de pagar impuestos por los ingresos obtenidos en el exterior.