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Ohio y Texas pueden decidir hoy la campaña electoral en EE.UU.

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Hillary Clinton y Barack Obama viven hoy en los estados de Texas y Ohio una jornada que puede ser decisiva para el futuro de la campaña presidencial demócrata y que, en el campo republicano hará oficial la candidatura de John McCain.

Además de Texas y Ohio, que contando los "superdelegados" aportan respectivamente 228 y 164 delegados a la Convención Demócrata, hoy celebran primarias Rhode Island y Vermont, dos estados pequeños de EE.UU. que apenas eligen una veintena de delegados cada uno.

En Rhode Island, las encuestas dan posible ganadora a Clinton mientras que en Vermont indican que Obama puede ganar por una diferencia de 20 puntos.

Donde las cosas no están claras es en Texas y Ohio, dos estados clave que habitualmente pasan desapercibidos en el proceso de primarias -porque votan tarde, cuando el candidato ya está decidido- y que en esta ocasión brillan en todo su esplendor.

De ahí que tanto Obama como Clinton apuren sus horas de campaña en estos lugares donde las encuestas se resisten a dar un claro favorito, a pesar de que marcan indefectiblemente una pérdida de la gran ventaja que en algún momento tuvo Clinton.

Las últimas encuestas publicadas hoy por CNN confirman que la batalla está extremadamente empatada. En Texas, Obama está dos puntos por delante de Hillary mientras que en Ohio ella le saca cinco puntos al senador afroamericano.

Los sondeos también indican que hay un alto número de votantes indecisos y que, las ventajas que ambos tienen en los dos estados están técnicamente dentro de los "márgenes de error" de las encuestas. Por lo tanto, habrá que esperar hasta conocer números reales.

En estas circunstancias, los dos candidatos aseguran que ganarán en ambos estados, algo que Hillary debe hacer obligatoriamente si quiere seguir en la campaña electoral con posibilidades reales de alzarse con la candidatura al final del proceso.

En este momento, tras las once victorias consecutivas del senador Obama, los números están en contra de Clinton, que tiene 1.269 delegados frente a los 1.378 de Obama. Ambos, no obstante, están aún lejos de conseguir los 2.025 que se necesitan para asegurar la candidatura.

La de hoy, por tanto, será una noche clave especialmente para Clinton, quien, en primer lugar, debe ganar pero, si no lo hace, debe de quedar muy cerca de Obama -los delegados demócratas se reparten de manera proporcional al número de votos obtenidos- para poder mantener su candidatura a flote.

El ex-presidente Bill Clinton, en febrero, fue muy expresivo a este respecto cuando dijo que, para que Hillary pueda seguir adelante, tiene que ganar Ohio y Texas. Pero la pregunta ahora es ¿y si no gana?. ¿Mantendrá a flote su candidatura?

Hay repuestas -o consejos- para todos los gustos. Varios estrategas demócratas coinciden en que si Hillary no es capaz hoy de dar un golpe de timón a su campaña y de romper el impulso de su rival debería retirarse por el bien del partido.

De esta forma, creen que Obama podría empezar a construir una candidatura fuerte capaz de vencer a McCain quien, desde el supermartes del 5 de febrero, se presenta ya como "el" candidato republicano y trabaja por unir tras de sí a todas las fuerzas conservadoras.

Los demócratas son conscientes de que, a estas alturas de la campaña, el problema no es quien será el candidato. Es tener un candidato cuanto antes.

Y deben estar en lo cierto ya que Rush Limbaugh, conocido comentarista político ultraconservador, ha sorprendido en las últimas horas animando a sus oyentes republicanos en Texas a que se aprovechen las normativas (el peculiar sistema electoral de EE.UU. lo permite) y salgan a votar hoy por Hillary, para mantenerla a flote.

"Yo quiero que Hillary siga en esto (...) es una opereta estupenda!" dijo Limbaugh que, como republicano, lo que quiere es que los demócratas se demoren en tener un candidato para, de esta forma, reforzar a McCain.

John McCain es, sin duda, el que mejor parado saldrá esta noche ya que, con sus previsibles victorias de hoy, superará la cifra de 1.191 delegados que el republicano necesita para ser candidato oficialmente.