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El opositor Darsi Ferrer vuelve a casa con un mayor compromiso por las libertades en Cuba

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El disidente cubano Darsi Ferrer dijo hoy, al regresar a su casa en La Habana tras 11 meses en prisión preventiva, que siente "mayor compromiso" y "responsabilidad" en la defensa de las libertades y derechos fundamentales en Cuba.

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Ferrer fue juzgado este martes por un tribunal de La Habana que lo condenó a un año y cuatro meses de cárcel por delitos de "receptación" y "atentado" aunque, después de pasar once meses en la cárcel, cumplirá el resto de la pena bajo prisión domiciliaria.

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El médico opositor, declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional (AI) en febrero pasado, afirmó en declaraciones a periodistas que continuará sus actividades políticas "ahora con más ahínco", después de conocer "todavía más el sufrimiento del pueblo cubano, algo que no había vivido todavía: estar en una prisión".

"Ahora siento mucho mayor compromiso, mucha mayor responsabilidad, porque en Cuba se pueda vivir con derechos, porque todos seamos vistos como iguales y se respeten las libertades y derechos fundamentales de las personas", señaló.

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Ferrer, de 40 años y director del Centro de Salud y Derechos Humanos "Juan Bruno Zayas" de La Habana, fue detenido el 21 de julio de 2009, y acusado de "receptación" y "atentado", delitos por los que la Fiscalía pidió tres años de cárcel en el juicio.

"He conocido en carne propia lo que están viviendo mis hermanos de lucha que por sus ideas políticas llevan siete largos años en esas mismas condiciones que son tan bárbaras, que son tan difíciles", señaló en alusión a los 52 opositores del grupo de 75 encarcelados en 2003 que aún permanecen en prisión.

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"Por eso, lo que debería de ser una alegría, que es recuperar mi libertad, estar en mi entorno, con mi familia, también tiene su cuota de sufrimiento", agregó.

Opinó que el juicio celebrado después de 11 meses en la cárcel le parece que "no es más que la confirmación de las violaciones en mi caso de los procedimientos y términos legales".

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"No es más que la culminación de todo un teatro contado durante muchísimo tiempo. Nunca se me probó que hubiera cometido ningún tipo de delito. Soy una persona totalmente inocente y que simplemente fui castigado por la Seguridad del Estado por mi forma de pensar", remarcó.

También manifestó que le gustaría pensar que la sentencia aplicada "es motivo o consecuencia" del proceso de diálogo que han iniciado la Iglesia católica cubana y el Gobierno, que ha dado como primeros resultados la excarcelación de un preso político muy enfermo y el traslado de doce a cárceles cercanas a sus provincias de origen.

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"He visto que por primera vez el Gobierno identifica a una institución independiente de la sociedad civil y le da el papel de mediador", añadió.

El activista fue acusado de "receptación", por adquirir ilegalmente unos materiales de construcción, aunque había declarado que los dos sacos de cemento y vigas de hierro que se incautó la policía se los había dado un amigo que había dejado Cuba sin terminar unas obras en su casa.

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Además se le imputó el cargo de "atentado" presuntamente por haber agredido físicamente a una persona de su vecindario.

El disidente es conocido por haber organizado en los últimos años varias marchas en un céntrico parque de La Habana por el "Día Mundial de los Derechos Humanos", que se celebra el 10 de diciembre.

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