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"Estoy orgulloso de haber trabajado sin darme cuenta"

Malick Sidibé. Fotógrafo. Expone sus retratos en la galería Oliva Arauna

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Malick Sidibé (Soloba, Malí, 1935) sonríe con la misma frecuencia que pestañea. Por eso es fácil pensar que la vitalidad que emanan sus fotografías se debe más a él y a una ciudada preparación del terreno que a sus retratados. Su trabajo de la noche de la capital de Mali, Bamako, en los setenta forma parte de la muestra colectiva Años 70. Fotografía y vida cotidiana, en el Teatro Fernando Fernán Gómez. Además, expone 47 retratos en la galería Oliva Arauna, hasta el 26 de julio, dentro del Festival Off de PHotoEspaña.

¿La familiaridad con la cámara ha provocado que ahora seamos menos epontáneaos?

La verdad es que la espontaneidad no interesa al malí ni, en general, al africano. La gente no se siente bien con la espontaneidad porque les saca defectos.

Y recurrían a usted para que los idealizara.

Así es. Ellos salen en mis retratos como anhelaban ser.

Cuénteme qué le contaba la gente que iba a su estudio. Imagino que se confiarían con usted.

Recuerdo que la juventud de Malí estaba tan loca por la fotografía que había quien posaba ¡convencido de que inmortalizaría su perfume!

Rockabillies, púgiles, divas... ¿En qué se inspiraba para crear esos looks?

Me guiaba por criterios propios. Yo cambiaba los suelos del estudio en función de los zapatos de mis retratados.

Hizo un trabajo sobre la noche de Bamako. ¿Qué papel jugó la música?

Cambió muchas cosas. Por ejemplo, permitió que un hombre y una mujer se relacionaran en un contexto donde la distancia entre géneros estaba muy marcada. En Malí, las relaciones entre jóvenes no las cambió la política sino la música.

Salvo alguna excepción, sus retratos de la noche se asientan en una silenciosa ley de segregación racial.

En general, diremos que blancos y negros no bailan igual. El negro lo hace sin temor a la muerte y es completamente inconsciente de sus problemas.

¿No lamenta no haber indagado en esa cara, menos amable, de la pobreza?

Ese es un concepto introducido por el hombre occidental. Pobre es quien conoce la pobreza. Si uno no se siente pobre, no lo es. Mientras uno coma, nunca es pobre.

Su trabajo le reportó en 2007 el León de Oro de la Bienal de Venecia.

¡Eso fue sorprendente! Recibí la enhorabuena de fotógrafos italianos y españoles. Estoy muy orgulloso de haber trabajado mucho sin darme cuenta.

De pequeño le premiaron con un libro de Delacroix. ¿La pintura influyó sus fotografías?

Sí. Me empujó a hacer una fotografía cuidada desde el punto de vista de la composición.

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