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Ozzy y Lüger ofrecen otra brillante jornada en el Azkena Rock

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Ozzy Osbourne ha puesto el rock y Lüger la psicodelia en dos conciertos solapados que han culminado otra brillante jornada del Azkena Rock en Vitoria.

Ozzy y sus amigos han tocado sus canciones, la herencia inolvidable de Black Sabbath, pero ha sido difícil verle en un concierto con una puesta en escena pensada para dar más protagonismo a la música que a las personas.

Las guitarras se desdoblaban en las pantallas mientras él cantaba en la sombra y el público disfrutaba.

La música también ha empezado a sonar cuando Lüger ha salido a escena y desarrollado un concierto pensado de menos a más ritmo, que no intensidad, y en el que ha dibujado los paisajes de la memoria.

Sin sonar Talking Heads ni Radiohead ni Suicide, todos ellos estaban ahí, qué remedio, con el garage de la primera década de este siglo.

La jornada ha empezado a mediodía, cuando ha sonado el apasionado soul de Charles Bradley en la Virgen Blanca, y poco a poco ha ido subiendo en intensidad con conciertos como los soñadores Rich Robinson Band y el metal de The Black Label Society.

En uno de los momentos más esperados de esta noche, avanzada la madrugada, Danko Jones ha salido con ganas de repetir el brillante concierto que dio aquí mismo hace unos años.

Todas las propuestas se aceptan con entusiasmo por esta audiencia con ganas de divertirse que tiene el Azkena Rock. A la mínima, el público se anima a corear, a levantar el puño, a bailar, y si hace falta pogo, pues pogo, como con Gallows. Hasta que el cuerpo aguante.

Y que no decaiga, porque mañana esperan Lynyrd Skynyrd, My Morning Jacket y esa pequeña joya indescriptible que se llama The Brian Jonestown Massacre.

La noche del sábado va a ser mejor. EFE

Pablo Madariaga