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Un paseo por El Toboso y Esquivias de la mano de don Quijote

En un lugar de La Mancha inicia Alonso Quijano sus andanzas y en varios puntos de este territorio resuenan aún hoy los ecos de la inmortal obra de Cervantes. Puede que ya no caminen hidalgos lanza en ristre por esos viejos caminos, pero en El Tobo

CARMEN V. VALIÑA

Posiblemente nunca sabremos con total certeza si Ana Zarco fue la inspiración para la Dulcinea, 'dulce Ana', de Cervantes. Pero ¿por qué no creernos que fue su sin par belleza la que inspiró el idealizado amor de Don Quijote por esta mítica dama? Y si es así, ¿cómo no sentir que vienen a nosotros aires qujotescos en el Museo-Casa de Dulcinea, en la que vivió?

Ubicada en la villa de El Toboso, en el extremo sureste de la provincia de Toledo, en plena ruta vinícola, esta localidad es además un punto imprescindible en cualquier recorrido tras los pasos de don Quijote. La vivienda que hoy se presenta como cuna de Aldonza Lorenzo, más conocida como Dulcinea, es en realidad una casa manchega de hidalgo que mantiene parte de su estructura original del siglo XVI. Podremos ver, así, un molino, una bodega, patios y corrales de la época. En el interior de las estancias se disponen aperos de labranza, útiles para fabricar quesos, grandes tinajas para el vino y, en el patio, una gran prensa de aceite. El edificio es conocido también como 'Casa de la Torrecilla' por la pequeña torre que lo corona.

No podemos irnos de El Toboso, patria de Dulcinea, sin hacer una visita a su Museo Cervantino, en el que encontraremos una amplia variedad de ediciones del Quijote en diversos idiomas. Y para acabar de empaparnos de idealismo y buena literatura, lo mejor es pasear también por los monumentos de esta localidad que se relatan en la universal historia de Cervantes: la iglesia de San Antonio Abad, la Plaza Mayor o el convento de las Trinitarias.

Si en El Toboso tenía su cuna la amada de don Quijote, en Esquivias contrajo matrimonio su creador, Miguel de Cervantes, y allí vivió algunos años con Catalina de Palacios. Esta localidad, ubicada al norte de la provincia de Toledo, está repleta de referencias a la que es una de las obras más importantes de la literatura universal: de la 'Casa de Catalina' salió la mujer de Cervantes vestida de novia camino de la iglesia parroquial; la estatua de Miguel de Cervantes lo recuerda en la Plaza Mayor, y el Monumento al Quijote es una singular obra de estilo modernista realizada por Manuel González Torrejón mediante el empleo de cadenas, ejes, ruedas y piezas de cerrajería. Pero el elemento que más directamente nos recuerda el transitar del ingenioso hidalgo por esta localidad es la Casa-Museo de Cervantes, una típica casona del siglo XVI que perteneció al hidalgo Alonso Quijada Salazar, en quien pudo inspirarse Cervantes para crear a su universal personaje.

Y para despedirnos de los senderos transitados por don Quijote podemos optar por dos verdaderos fogonazos visuales: los molinos de Consuegra y los de Campo de Criptana. Su perfil recortándose sobre el cielo de La Mancha es una de esas imágenes que permanecerán por mucho tiempo en la retina de quien las contempla.











www.eltoboso.orgwww.esquivias.org

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