Este artículo se publicó hace 14 años.
Pesquisa cardiológica infantil aún no está lista para su debut
Por Amy Norton
Los electrocardiogramasde rutina en los niños pueden detectar algunos problemascardíacos potencialmente fatales, pero un estudio sugiere quetambién podrían dar falsas alarmas.
El electrocardiograma o ECG es un estudio bastante simplepara registrar la actividad eléctrica del corazón. Sirve paradetectar enfermedades cardíacas en personas con dolor torácico uotros síntomas. Pero aún se debate su uso para la pesquisacardíaca en personas sin síntomas.
Eso es porque los ECG no detectan todas las anormalidades delcorazón que pueden causar la muerte súbita y hasta puedensugerir erróneamente la presencia de alguna enfermedad.
Sería necesario contar con un test que detecte los problemassilentes sin "falsos positivos". "Pero el ECG no lo es", dijo laautora principal del estudio, doctora Laurel Leslie, del CentroMédico Tufts, Boston.
Por ahora, el panel de expertos conocido como U.S. PreventiveServices Task Force no recomienda el uso del ECG para lapesquisa cardíaca en la población de bajo riesgo, como los niñosy los adolescentes.
Pero la muerte súbita de una persona joven por un parocardíaco causa conmoción y se publica en todos los medios decomunicación, en especial las muertes de los atletas jóvenes.
En algunos países, como Italia e Israel, la pesquisa cardíacacon un ECG es obligatoria para los atletas jóvenes. EstadosUnidos no integra esa lista de países.
ALTO RIESGO DE FALSAS ALARMAS
En el nuevo estudio, publicado en Pediatrics, el equipo deLeslie evaluó la posible efectividad del control de rutina enniños sin síntomas para detectar tres problemas cardíacos: lacardiomiopatía hipertrófica, el síndrome del segmento QT largo yel síndrome de Wolff-Parkinson-White.
Las tres enfermedades son poco frecuentes, pero son lascausas más comunes de muerte súbita infantil que se puedendetectar con un ECG, según explicó la coautora del estudio,Angie Mae Rodday, de Tufts.
Con datos de 30 estudios sobre estas enfermedades, losautores estimaron que la pesquisa con ECG tendría un bajo nivelde falsos positivos. Pero tendría alto riesgo de dar falsasalarmas, aun en el mejor escenario. En este caso, el equipoestimó que el 59 por ciento de los niños con un resultadopositivo no tendrían realmente alguna de las tres enfermedades.
"Eso es porque son trastornos raros", aclaró Rodday. Según larevisión realizada, las tres enfermedades juntas no producen másde 188 casos por cada 100.000 niños.
La muerte súbita de origen cardíaco es aún más rara: enEstados Unidos, las estadísticas indican que se produce entreuna y seis muertes súbitas por cada 100.000 niños yadolescentes.
Rodday consideró que el estudio es apenas un paso haciaadelante para determinar si los ECG de rutina soncosto-efectivos.
También está el problema de la logística: ¿quiénesrealizarían la pesquisa? Algunos pediatras poseen en susconsultorios los equipos para hacer un ECG. "Pero algunos deestos trastornos son muy difíciles de interpretar", indicóLeslie.
Eso quiere decir que se necesitaría un cardiólogo pediátricopara interpretar los resultados y sólo hay unos 1500especialistas en el país.
Finalmente, está el costo. Leslie comentó que un ECG cuestaunos 10-25 dólares, que se multiplican por millones de niños.Además, hay que sumar el costo de la interpretación de losresultados y el seguimiento clínico de los casos detectados.
Por ahora, Leslie y Rodday sugirieron que los padres queestén preocupados conversen con el pediatra, ya que existiríanalgunos casos en los que la pesquisa podría tenerse en cuenta,como cuando un niño tiene antecedentes familiares de muertesúbita de origen cardíaco antes de los 50 años.
"Lo mejor es conversar con el pediatra", finalizó Rodday.
FUENTE: Pediatrics, online 5 de marzo del 2012.
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