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"Va a ser un petardazo más grande que el de la T4"

La Policía interceptó hace menos de dos meses en el sur de Francia un diálogo entre terroristas que anunciaba la actual ofensiva terrorista

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA

No era una suposición. La alerta que desde hace semanas se había disparado entre los máximos responsables del Ministerio del Interior de que ETA iba a intentar un atentado de grandes dimensiones tenía bases sólidas: una conversación interceptada en el sur de Francia entre dos miembros de la organización terrorista en la que uno de ellos le aseguraba triunfante al otro que la banda preparaba "un petardazo más grande que el de la T4".

Menos de dos meses después, aquel temor policial se ha convertido en realidad. Primero, con la furgoneta bomba contra la casa cuartel de Burgos que causó 66 heridos y cuantiosos destrozos materiales. 34 horas después, con la bomba lapa que acababa con la vida de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva en la localidad mallorquina de Calvià. "Lo de Burgos era, claramente, el atentado que comparaban con el de la T4. Lo de Mallorca no se lo esperaba nadie", reconoce a Público un alto responsable de la lucha antiterrorista.

Aquella conversación no fue la única señal de aviso. Gracias a la detención en Francia el 4 de julio de Iurgi Garitagoitia, Itziar Plaza y Asier Borrero, tres destacados integrantes del aparato militar, las Fuerzas de Seguridad del Estado conocieron la existencia de tres furgonetas robadas meses antes por ETA y que esta pretendía cargarlas de explosivos para atentar. Una de ellas fue, precisamente, la que estalló frente al cuartel de la Guardia Civil de Burgos. En su interior, según apuntaban ayer a este diario expertos en desactivación de explosivos, los terroristas habían montado uno de los artefactos bautizados por la propia organización como Grozni cuya principal características es que su carga está compuesta por centenares de kilos de explosivo. ¿Cuántos? "La bomba de la T4 tenía unos 500 kilos de amonitol y calculamos que ésta no tenía menos", añaden.

Bomba lapa de pentrita

Más sorprendidos ha dejado a los expertos antiterroristas el atentado del jueves en Mallorca. En primer lugar, por el escenario elegido, una isla, donde se supone que los terroristas pueden ver amenazada su huida. Y, en segundo lugar, por la bomba lapa utilizada para acabar con la vida de los dos guardias civiles. A falta de análisis más detallados, los expertos en desactivación de explosivos consultados por Público señalaban que la hipótesis que ha ganado más peso en las últimas horas es que éste no tenía más de dos kilos de peso, pero que en su composición el comando había utilizado exclusivamente pentrita, un explosivo extremadamente más potente que los habituales amonal o amonitol.

"No se sabemos de dónde lo sacan, pero ETA parece estar sobrada de pentrita", señalaba a este diario uno de estos expertos, que recuerda que esta sustancia, de fabricación industrial, es utilizada normalmente por la banda como reforzador de sus explosivos de fabricación casera. "Con amonal es muy difícil que hubieran podido matar a los dos agentes y destrozar el coche como lo hicieron", recalca.

Los expertos policiales también han comenzado a aclarar cuál ha sido el sistema de iniciación del artefacto. Al contrario de lo que se dijo en un primer momento, cuando se habló de que había sido activada por control remoto, los expertos dan casi por seguro que la bomba estalló cuando los dos guardias civiles pusieron en marcha el vehículo. Ello que implica que los etarras utilizaron una cápsula de mercurio en el sistema de iniciación para que, al detectar el movimiento, estallase la carga.

No obstante, dan por hecho también que los terroristas colocaron tanto este artefacto como el que la Guardia Civil localizó horas después debajo de otro coche del Instituto armado y que pudo ser fotografía antes de ser detonado de modo controlado, sendos temporizadores. "Normalmente los utilizan de una hora para asegurarse de que nos les estalla mientras manipulan la bomba. Sin embargo, en este caso todo indica que han utilizado uno con un margen de tiempo más amplio. De 24 horas o más, suficiente para estar a muchos kilómetros de distancia cuando estalle el artefacto", apuntan como hipótesis más factible.

Pese a ello, las Fuerzas de Seguridad seguían buscando ayer en la isla al comando que colocó las dos bombas lapa. En concreto, a un pareja formada por un chico y una chica jóvenes. "Así les es más fácil pasar inadvertidos como turistas", añade un alto mando policial que también da por hecho que ambos llegaron a la isla al menos mes y medio antes del atentado. De hecho, ayer el Ministerio del Interior se apresuró a hacer pública las imágenes de ocho presuntos etarras como la principales sospechosos de haber participado tanto en el atentado de Mallorca como en el de Burgos.

No obstante, sobre este último, un responsable policial mostraba su convencimiento de que era obra de un grupo legal (no fichado) asentado en Vizcaya. "Cuando desarticulamos el comando de Arkaitz Goikoetxea, (en julio de 2008), sabíamos que había quedado otro que no pudimos descubrir, y que dirigía Jurdan Martitegi. Muy posiblemente es ese el que viajó al sur de Francia a recoger la furgoneta bomba y el que la colocó frente a la casa cuartel", concluye.

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