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El pintor David Hockney acusa de ignorante al Gobierno laborista

EFE

El pintor David Hockney ha confesado abiertamente su hartazgo con el Gobierno laborista inglés, al que acusa de "ignorancia" por su última propuesta de que se criminalice los dibujos de menores desnudos.

"La simple sugerencia de que hay que perseguir ahora los dibujos de niños es de una ignorancia alucinante", escribió Hockney en una carta al diario "The Guardian".

"Detesto el vandalismo cultural que contamina el Nuevo Laborismo. Espero que se vayan (del Gobierno) y pronto", explicaba un artista que en los años sesenta se estableció en Los Ángeles para escapar de la atmósfera opresiva de su país y, entre otras cosas, vivir libremente su homosexualidad.

La irritación de Hockney se debe a la propuesta de una secretaria de Estado en el ministerio que propuso recientemente que las leyes británicas contra la pornografía se extendiesen también a los dibujos y los tebeos.

En su carta, Hockney contaba que estuvo recientemente en una casa que tenía tres salas llenas de imágenes de niños desnudos: la llamada Burghley House, una grandiosa mansión isabelina en el condado de Lincolnshire, donde está la mayor colección de obras del pintor barroco italiano Antonio Verrio, pintadas entre 1688 y 1689.

Mary Eagle, autora de la propuesta gubernamental, ha aclarado que la legislación que propone no se utilizaría en ningún caso para prohibir auténticas obras de arte, pero Hockney, que desconfía de las intenciones de los políticos, claramente no la cree.

No es la primera vez, sin embargo, que el artista protesta contra el actual estado de la sociedad británica y un Gobierno que pretende quitar toda iniciativa al individuo y trata de inmiscuirse cada vez más en su vida privada.

Desde que regresó al Reino Unido, donde ha seguido pintando, sobre todo paisajes de su región natal, Hockney se ha quejado del Estado nodriza, de la superficialidad ambiente, de la forma de hablar grosera de mucha gente, y sobre todo de la prohibición de fumar en bares y restaurantes.

Hockney se presentó el año pasado en la conferencia anual del Partido Laborista para encabezar una protesta financiada, según "The Independent", por las tabacaleras.

"Uno va a morirse, fume o no fume", dijo entonces y agregó: "Los pubs no son clubes de salud. La gente va allí a ahogar sus penas. Podríamos también salvar más vidas si nos negáramos a servirles alcohol. Esto es ridículo".

En una carta enviada a la revista conservadora "The Spectator", Hockney también protestó por la penalización del consumo de marihuana y dijo que si aún no era legal, seguramente se debía al "lobby del alcohol".

"El alcohol ha dañado y matado a amigos míos, pero no he conocido a nadie perjudicado por (fumar) esa hierba, de cuyos relajantes placeres he disfrutado cuarenta años", escribió el artista.

Al joven radical de los años sesenta, que encontró la felicidad en las piscinas frecuentadas por hermosos efebos de California, no parece haberle sentado muy bien el regreso a suelo patrio.

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