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Una placa recuerda el asesinato de las Trece Rosas

PSOE y PCE conmemoran el 70 aniversario del fusilamiento de las 13 Rosas y los 43 Claveles

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Parte de la placa descubierta este miércoles en Madrid. EFE

'Todo el mundo en la cárcel sabía que iban a morir menos ellas'. Así explicó Ángeles García Madrid, compañera de cautiverio de las Trece Rosas, el estado de ánimo de las jovenes republicanas durante la noche previa a la ejecución. La ahora anciana narró sus experiencias de aquella fatídica noche en el homenaje celebrado ayer en el Cementerio de la Almudena en conmemoración del 70 aniversario del fusilamiento.

'Cuando el camión se las llevaba Julia empezó a cantar la joven guardia y todas la siguieron. Entonces no había casas y se pudo escuchar el himno todo el camino desde las Ventas hasta el cementerio', rememoró emocionada. El acto sirvió para que la Fundación Trece Rosas y el Partido Socialista descubrieran la placa conmemorativa en la que están inscritos los nombres de las jovenes asesinadas.

El homenaje estuvo dirigido por el Presidente de la Fundación Trece Rosas, José Cepeda, que señaló que el acto suponía el final de un largo período de 'sombras y silencio' sobre miles de personas que 'dieron su vida por la democracia y la libertad'. La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, añadió que 'merece la pena' recuperar la memoria y 'recomponer el mosaico de los corazones orientados hacia la libertad, la justicia y la dignidad'.

Pajín arremetió contra los que se oponen a la Ley de Memoria Histórica: '¿A quién hace daño y a quién le molesta nuestra memoria de lágrimas?'. Es 'más cómodo el silencio para aquellos que utilizan la palabra como arma arrojadiza', argumentó. Por su parte, Tomas Gómez, secretario general del PSOE madrileño, renmarcó la importancia del acto como 'reinvidicación del papel de la mujer en la historia'.

El broche de oro lo pusieron García Madrid y otra militante de las Juventudes Socialistas Unidas, la organización a la que estaban afiliadas buena parte de las Trece Rosas, cuando recitaron versos en los que se recordaba a las jóvenes.

Una hora después y en la tapia donde fueron fusiladas, el Partido Comunista hizo su particular homenaje a los asesinados, en el que además de a las Trece Rosas se recordó a los 43 Claveles, que fueron los hombres que fueron fusilados aquel 5 de agosto de 1939. El acto estuvo marcado por la lectura de un manifiesto en el que el PCE pedía 'la anulación de todas las sentencias de los tribunales ilegales' y el enjuiciamiento de todos los delitos cometidos en los años de la dictadura. El recuerdo a aquellos tiempos o con las canciones de las JSU, poemas y experiencias en primera persona, ocupó buena parte del homenaje.

Durante ambos actos hubo una frase común que fue pronunciada una y otra vez, la escrita por Julia Montesa en la última carta a sus padres: 'que mi nombre no se borré de la historia'.


Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su 'novio'. La detuvieron cosiendo en su casa.

Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó '¿Es que a mi no me matan?'.

Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.



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