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La planta española de GM reanuda su actividad tras las vacaciones sin conocer su futuro

EFE

Los casi 7.500 trabajadores de la planta de General Motors (GM) en Figueruelas (Zaragoza) volverán a partir del domingo a sus puestos de trabajo, después de tres semanas de vacaciones, sin conocer el futuro industrial de la fábrica y del resto del grupo automovilístico en Europa, que va a cambiar de dueño.

Tras varios meses de complejas negociaciones con diferentes inversores, la matriz estadounidense todavía no ha decidido en qué manos va a dejar su negocio europeo, constituido por nueve plantas de ensamblaje de la marca Opel y varias más de componentes, con un total de 52.000 empleados.

La decisión se ha retrasado en varias ocasiones -debería haberse conocido a mediados de julio, según las primeras previsiones-, pero todo hace esperar que el nuevo propietario del fabricante Opel se conocerá de forma inminente.

Los dos candidatos son el fabricante de componentes canadiense-austríaco Magna y la firma RHJ International, filial del fondo de inversión estadounidense Ripplewood, una vez descartados el grupo chino Beijin Automotive (BAIC) y la italiana Fiat.

La complejidad de las negociaciones reside en el gran número de interlocutores y en el protagonismo adquirido por el Gobierno de Alemania, que concentra a casi la mitad de la plantilla de Opel y es el principal avalista de la empresa fiduciaria que temporalmente se ha hecho cargo del negocio europeo de GM desde que la matriz estadounidense se declarara en quiebra por su gigantesca deuda.

Los países europeos con plantas de GM han participado en varias reuniones multilaterales y bilaterales con los posibles inversores y el Gobierno alemán, incluido el Ejecutivo español, que ha tratado de vender las excelencias de la planta zaragozana, la de mayor volumen de producción del grupo, y considerada como una de las más competitivas.

No obstante, las posiciones de la matriz estadounidense y del Gobierno alemán están enfrentadas, puesto que la primera parece preferir la opción de RHJ, al dejar abierta la posibilidad de recompra en el futuro, mientras que el segundo apuesta decididamente por Magna porque su proyecto es más favorable a los intereses industriales y laborales de Alemania.

En un último esfuerzo por ser la elegida, tanto Magna como RHJ han hecho llegar a la matriz estadounidense de GM sus ofertas mejoradas, que deberán ser estudiadas en los próximos días por su Comité Ejecutivo para tratar de tomar una decisión.

Hasta ahora, ambas opciones planteaban el recorte de aproximadamente unos 11.000 de los 52.000 puestos de trabajo de GM en Europa.

Desde Figueruelas se ve con preocupación la posibilidad de que sea elegida Magna, como ayer se precipitó a anunciar el presidente del Comité Europeo, el alemán Klaus Franz, quien rápidamente fue desmentido tanto por GM como por la propia empresa de componentes.

La propuesta de Magna hasta ahora conocida planteaba para la planta española un recorte de más de 1.600 puestos de trabajo y la reducción de su capacidad de producción de 500.000 a 320.000 unidades, al trasladar parte de la fabricación del Opel Corsa a la factoría alemana de Eisenach.

En concreto, Eisenach asumiría en exclusiva el modelo de tres puertas, ahora compartido con Figueruelas, y parte del de cinco puertas, que ahora sólo se produce en la planta española.

Con su oferta, Magna prevé adquirir un 27,5 por ciento de Opel, mientras que sus socios rusos GAZ y Sberbank se harían con otro 27,5 por ciento; la plantilla de la firma alemana, con el 10 por ciento y la matriz GM mantendría el 35 por ciento restante. Además, Magna y Sberbank aportarían un capital propio de 500 millones de euros.

Por su parte, RHJ aportaría un capital de 275 millones de euros para hacerse con el 50,1 por ciento en Opel, mientras GM mantendría un 39,9 por ciento y los trabajadores otro 10 por ciento.

El Gobierno aragonés, que, al igual que el Comité de Empresa de Figueruelas, insiste en que la decisión se tome bajo criterios económicos e industriales, y no políticos, mantiene su oferta de avalar la fábrica española con 200 millones de euros para garantizar la producción de nuevos modelos.

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