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El PNV ofrece su apoyo en Madrid incluso sin acuerdo en Euskadi

Erkoreka cree que los socialistas se apoyarán en la «geometría variable» para salvar las votaciones

LUIS CALVO

Cinco meses después del varapalo electoral que sufrió en Euskadi, el frío resentimiento del PNV va camino del deshielo. Expulsados del Gobierno vasco y aislados, por propia voluntad, de la política de pactos del Congreso, los nacionalistas empiezan a buscar vías para recuperar la presencia perdida en el panorama nacional.

La oportunidad más clara para ello se presentará en otoño, durante la negociación de los Presupuestos. El acercamiento que la financiación autonómica ha propiciado entre los socialistas y sus socios en el Gobierno catalán (ERC e ICV) promete allanar las negociaciones. Así las cosas, el PNV se debate entre apoyar a la incipiente mayoría o mantener su férrea oposición, al lado del PP. Y cada vez parece más claro que optará por la primera opción.

Ayer, el portavoz vasco en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, cedió un nuevo peldaño en ese camino y desvinculó un hipotético acuerdo a nivel nacional del plan de estabilidad que su partido ofreció al PSE en Euskadi. Existe la posibilidad, reconoció, de que "si el acuerdo no es posible en Euskadi, sea posible, sin embargo en Madrid". A su juicio, aunque "incoherente" por parte de los socialistas, "podría ocurrir" que convivieran el "rechazo en Euskadi y la aceptación en Madrid".

El ofrecimiento no será, eso sí, gratuito. En una entrevista a Europa Press, Erkoreka adelantó que pedirá contrapartidas: "Habrá que ver si hay condiciones o no para un pacto presupuestario". Por el momento, el portavoz instó ayer al lehendakari, Patxi López, a pedir una reunión de la Comisión mixta del Concierto para analizar si Euskadi debe ser "recompensado" por el nuevo modelo de financiación. En adelante, los nacionalistas se mantendrán "abiertos" a las iniciativas que pueda proponer el Ejecutivo y no descartan "ninguna posibilidad".

Erkoreka también se detuvo a analizar la nueva geometría parlamentaria. En su opinión, el nuevo curso político apenas traerá cambios y será un "crisol heterogéneo" de formaciones el "que contribuya a conformar las mayorías que el Gobierno necesita" para salvar "las situaciones comprometidas". Aunque admitió que la estrategia puede servir al Gobierno para retrasar "todo lo que pueda" un adelanto electoral, para el portavoz vasco no dice "mucho en favor de la coherencia ideológica" del Ejecutivo.

Mientras el PNV se acerca tímidamente, CiU pone tierra de por medio. Ayer, su presidente, Artur Mas, advirtió de que no apoyará a ningún Gobierno central hasta que no se atienda su petición de mejorar el nuevo modelo de financiación. "Lo puede tener para una ley concreta, que nos puede interesar a nosotros mismos promoverla, pero desde un punto de vista estable, como socio permanente, de ninguna manera", se enrocó el dirigente de Convergència.

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